20060408

Luceros Cautivos

Guillermo odiaba cuando alguien usaba la ducha y olvidaba cerrar la llave con fuerza. La misma tenía el defecto de, a menos que se apretase muy duro, gotear agua hasta que cualquiera que estuviese cerca se diera cuenta y lo solucionara. Durante el día, casi nadie notaba el sonido persistente que provenía de la sala de baño, pero al caer la noche, él síempre lo hacía. Tenía el sueño muy ligero y, por ello, no podía dormirse hasta que no se levantara de su cama y fuese a acabar con el sonoro problema. Le obstinaba hacer esto cada noche, mas, para su sorpresa, en los últimas semanas se había dado cuenta de cuánta falta le hacía la mencionada gotera nocturna.

Habían transcurrido 41 días desde la última vez que Mito, como le decían sus hermanos, tuvo la necesidad de apretar más fuerte la llave de la ducha para poder caer en brazos de Morfeo, pero esos eran también los mismos 41 días que habían pasado desde la última noche en la que pudo dormir tranquilo. A Guillermo no le interesaba lo que le gritaban las personas a su alrededor, estaba demasiado distraído pensando en cuánto le gustaría estar en su cama en ese momento escuchando a una gotera disfrazarse de canción de cuna. ¡Qué insólito le parecía haber llegado a echar de menos algo que tanto le molestaba antes! Jamás lo habría imaginado.

Con sus manos detrás de la cabeza y su mirada fija en el gamelote que sus rodillas sujetaban contra el suelo, la verdad es que eran pocas las cosas de su hogar que no extrañaba. Incluso le hacía falta su colegio, con todo y que la Profesora Gutiérrez siempre lo regañaba por no haber hecho la tarea, y también a pesar de que que las ecuaciones de segundo grado lo esperaban en su cuaderno para el próximo examen. Una vez había deseado no volver nunca más a ese lugar, pero hoy no podía anhelar con más fuerza estar de nuevo en su salón de clase. Lo acontecido en el último mes le había cambiado la perspectiva de la vida para siempre. Por desgracia, a veces "siempre" no significa mucho tiempo.

Repentinamente, un trueno seco y muy fuerte se escuchó a pocos metros de él, seguido poco después por el sonido de algo que caía contra el suelo. Guillermo no se inmutó. Sabía lo que era y lo que eso significaba. Sus hermanos y él lo venían esperando desde varias semanas atrás y ya se habían resignado a que nada podrían hacer para evitarlo. No le parecía justo, ni entendía por qué tenía que pasarle todo esto a ellos; sin embargo, sin saber por qué razón, se sentía tranquilo. Quizá era la certeza de saber que, para bien o para mal, ya pronto acabaría el martirio del cautiverio; o tal vez era pura valentía de parte del muchacho; pero ciertamente no estaba angustiado. Guillermo no tenía miedo.

"¡No tengas miedo!", le susurró a su hermano mayor, quien el día anterior le había dicho esas mismas palabras. Quería que Jorge estuviese tranquilo, aunque sabía que él ya no podría escucharlo. "¡Recuerda que seremos luceros en el cielo!", le dijo recordando la ocasión en la que Jorge le preguntó a su madre que adónde ibamos cuando nos moríamos. Ella había respondido que todos ibamos al cielo si nos portábamos bien, y entonces, Guillermo, inocentemente, le preguntó: "¿Nos convertiremos en luceros?" Su mamá, mirándolo con ternura, le contestó: "¡Sí, mi vida. Nos convertiremos en luceros!", y aunque ya Mito comprendía lo que había querido decir su madre en aquel momento, le reconfortaba pensar en ese eufemismo.

Pronto, un segundo sonido fuerte y seco se dejó escuchar. Guillermo, aunque mantuvo la calma, no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas al pensar en que Diego, su hermano menor, ya no estrenaría la bicicleta que sus padres pensaban obsequiarle en su cumpleaños. También le dolía recordar que su hermanito pudo haberse salvado aquél día. Se había quedado dormido y sus padres le habían dicho que podía faltar al colegio si quería. Sin embargo, a última hora, prefirió asistir para no quedarse sólo sin sus hermanos. No sabía que ninguno de ellos llegaria nunca a su salón de clase.

Guillermo cerró sus ojos. Trató de pensar en algo que le hubiese gustado mucho de su vida, y se maravilló al ver que le habían encantado muchas cosas. Imaginó entonces que paseaba por la orilla de una playa con el agua mojándole los pies. Sus hermanos se le habían adelantado y le gritaban para que los alcanzase. Sus padres caminaban más atrás tomados de la mano. El cielo estaba despejado y el mar nunca había estado más azul. Una suave brisa golpeaba contra su rostro y el sonido de las olas se refugiaba en sus oidos. Se echó en la arena y se dedicó a escuchar, sólo a escuchar el suave arrullo del mar. Guillermo sabía que ya no oiría más truenos secos y fuertes en su vida. Sin comprender mucho de física y sin tener idea de cuál era la velocidad del sonido, sabía que para el momento en el que los hombres a su alrededor escuchasen otro trueno, él ya se encontraría iluminando al cielo.

*****

Desafortunadamente, cosas como estas siguen sucediendo. Es abominable que existan seres capaces de ello. Hay personas que definitivamente no merecen ser tratadas como personas.



Canción para acompañar:

* Sanctus Real - "Benjamin"


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Película recomendada de la semana:

* "Man on Fire" (2004) [7.5/10]. Director: Tony Scott. Cast: Denzel Washington, Dakota Fanning, Marc Anthony, Radha Mitchell, Christopher Walken.


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Envidio tu imaginación y tu talento para contar historias. Es increíble que de algo tan feo como lo que le sucedió a los hermanos Faddoul, pudiste sacar algo muy triste, pero a la vez bonito.

Te felicito!

Adriana dijo...

Quizas algo parecido pudo haber pasado por la mente de cada uno de estos niños no lo dudo..
Es lamentable como siguen sucediendo estas hazañas en contra del derecho a la vida, y mas aun si son niños que tienen un futuro por delante..
de verdad no hay palabra para decribir el repudio y la impotencia que da en estos caso en contra de los asesinos, peor soy de las que piensa que todo lo que aqui se hace, aqui mismo se paga..y tarde o temprano las cosas caen por su propio peso ante la ley de la vida...

saludos!!!

Alea jacta est dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Adriana y contigo, hay gente que no debe ser considerada como persona. Nadie tiene el poder de sesgar la vida de nadie.

Diana Arteaga dijo...

Qué triste historia Hache. Qué triste que pasen estas cosas, sobre todo con niños, la vida de los niños debería ser sagrada. Ojalá que la reacción de los venezolanos sea muy fuerte y enfática en conseguir la justicia que requiere este hecho, porque donde se deje olvidar algo así, lo único que producirá será que más hechos así se lleven a cabo, y que con el tiempo, a nadie le interese, en Colombia, nos pasa mucho eso.

CURRUSA dijo...

Que bella reflexión sobre un caso tan monstruoso como el que sucedió con esos niños. Ojalá -dentro de lo que cabe- hayan sido así los últimos pensamientos de esos luceros!
Que ahora brillarán en el cielo para recordarnos que en cualquier momento y circunstancia iremos a brillar en el mismo lugar.

Saludos!!!

mari dijo...

m gusto mucho hego,lograste que se me salieran las lagrimas y sabes q eso no pasa mucho

Elisa de Cremona dijo...

uyyy demasiado para mí
besos

::Caro:: dijo...

Es una historia realmente triste.. realmente lograr mover fibras dentro muy dentro... no muchos lo logran.

punkserastu dijo...

EXCELENTE señor... me ha dejado sin palabras y el corazón vuelto ñoña... permítame preguntarle si pudiera colocar su escrito en mi blog; lógicamente diré que lo escribistes tú... no lo haré por mí y ni siquiera por ti, sino por ellos... yo pensé al respecto pero nada decente me salió...

H.G. dijo...

Gracias a todos por sus comentarios. Es lamentable que historias como esta sucedan en la vida real...

punkserastu, tienes mi permiso, no te preocupes. Gracias por preguntar.

sol dijo...

Hay cosas que nunca entenderemos ni mucho menos a las personas que realizan estas acciones. Tal vez lo único que comprendemos es el sentimiento común de impotencia y fragilidad.
Y también se me salieron las lágrimas.

Polaf dijo...

sobrecogedor.
Polaf.

cinodo dijo...

es muy triste...me recordo en algo un cuento de bradbury sobre el fin del mundo...en algun sentido...pero todavía no sé cual...
extrañaba venir a leerte.

punkserastu dijo...

Listo.Publicado. Gracias.

Mafalda dijo...

todo esto nos pone a reflexionar acerca de las cosas tan moustrosas que estan pasando en el mundo, esta ultima semana he estado meditanto mucho acerca de la muerte, me invade una impotencia terrible el pensar donde estaran los sueños que quedaron por realizar esas personas inocentes que se fueron, quienes somos para dejar sin la oportunidad de realizarlos, esta bien, se que mis ideas no han sido claras, sin embargo sumo mi voz a los millones de venezolanos que por este y otros casos similares clamamos por justicia.. tus letras son fantasticas tienes un modo muy genuino!!!

Abdul Rahib dijo...

pense que te habia dejado un comentario creo que lo hice en el blog de punkseras tu, excelente mi hermano, se me aguaron los ojos...