20070210

El mundo bajo las sábanas

Quien no haya jugado bajo las sábanas de su cama imaginando que se encontraba en una fortaleza secreta, no disfrutó de su niñez. Era la misma sensación que producía esconderse debajo de las mesas en una fiesta, en ese rincón donde se atenuaba el ruido de la música distorsionada y éramos inmunes a las miradas ajenas. Era como estar presentes sin estarlo, como si una sábana o un mantel fuesen capaces de actuar como un portal a una dimensión paralela. Una dimensión donde nos sentíamos seguros... seguros e invencibles.

En cierto modo, esta era la forma en la que nos sentíamos también cuando nos encontrábamos en nuestros hogares. Ese lugar que asocíabamos con paredes y fachadas, pero que abarcaba mucho más que eso. Nuestra casa representaba una especie de taima virtual para cualquier problema que nos agobiase en la calle. Allí, nuestros padres se encargarían de velar por nuestro bienestar y protegernos. Bajo el cristal de la inocencia, todo era perfecto.

Y es que es tan agradable esa sensación de invulnerabilidad y tranquilidad, que siempre en nuestra vida buscamos la forma de aferrarnos a todo aquello que nos haga sentir así por lo menos un minuto. Por desgracia, al crecer nuestra imaginación se deteriora o la dejamos de lado para darle prioridad a las cosas de "gente grande", por lo que las sábanas y los manteles ya no funcionan muy bien como portales; y nuestros hogares, sufren las consecuencias de que padezcamos un caso severo de madurez y crecimiento.

Nuestros problemas pasan a ser más complicados, y peor aún, responsabilidad nuestra. Algunos, debemos irnos prematuramente a otros lugares con la finalidad de lograr una meta. En el camino, perdemos un hogar, ó al menos la sensación de pertenecer a uno. Nos damos cuenta de que un hogar no son las cuatro paredes que lo conforman, sino el calor humano, el cariño y el afecto que de él recibimos, cosas muy difíciles de conseguir en otros destinos en igual proporción que la que había en nuestros lugares de origen. Sin embargo, una vez de vuelta en las casas donde crecimos, nos topamos con que todo está diferente y las cosas han variado. Nos perdemos de muchos momentos importantes, y en el proceso de adaptación a la distancia, acabamos realmente distanciados.

Extrañamos un lugar que ya no existe, y lo extrañaremos hasta que hayamos construído nuestro propio hogar. Un nuevo refugio donde más allá de sentirnos protegidos, seremos nosotros más bien los que protegeremos a los modernos habitantes de aquellos mundos situados bajo una sábana y sobre muchas ilusiones.

Mientras tanto, sólo nuestra imaginación nos separa de esa otra dimensión.


- ¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20070204

Días de Primer Mundo

Dos huevos en la sartén. Dos rebanadas de pan en la tostadora. Un pensamiento en su mente. Quince minutos para desayunar. Tenía calculada la hora exacta a la que debía de salir de su apartamento para poder llegar justo antes de las 8:30 a la estación de trenes. Siempre cogía el tren que partía a esa hora.

Veintidos minutos le tomaba al ferrocarril llegar a su destino y siete le tomaban a él llegar a su puesto de trabajo. Cuando el reloj marcaba las nueve de la mañana, Simón ya se encontraba frente a su PC leyendo sus correos, retomando las actividades que había dejado inconclusas el día anterior y que volvería a dejar inconclusas a la hora del almuerzo.

"Hi! How are you?", saludaba cortésmente a los compañeros que se encontraba a medida que caminaba hacia la sala de los microondas. Al principio, le chocaba mucho tener que hablar en un idioma distinto al que predominaba en sus recuerdos, pero ya se había adaptado un poco. Ocho minutos calentaba en el horno la comida que la noche previa se había cocinado él mismo. No sabía ni remotamente parecida a la que su mamá le preparaba en otros tiempos, mas al menos cumplía la función de alimentarlo. Prepararse su almuerzo le permitía disminuir los gastos. Tenía que ahorrar lo suficiente para poder llevarse a su familia con él.

A las cinco en punto, todo el mundo interrumpía lo que hacía y se iba a su casa. Simón también. En menos de cuarenta minutos, ya se estaba bajando del tren que lo devolvía a la zona donde quedaba su piso. Si el clima se lo permitía, él prefería caminar desde la estación de trenes hasta el edificio donde vivía. Incluso tenía contados los pasos que esto le tomaba.

Alrededor del paso número 46, Simón cruzaba frente al Teatro Principal de la ciudad. A veces, el estreno de una película se produciría allí y podía ver al remolino de gente aguardando la llegada de los actores. Otras veces, realizaban conciertos de bandas que él no conocía, pero que estaba seguro que a sus amigos les habría encantado haber asistido. "¡Qué lástima que no estén aquí!", algunas veces se lamentaba, y luego continuaba con su camino.

Ya en su hogar, preparaba su cena y el almuerzo del siguiente día. Se conectaba a internet para hablar con su madre que se encontraba a quince horas de distancia, y luego veía algo de tv para relajarse un rato. Lamentablemente, relajarse le costaba mucho últimamente, porque lo agobiaba un pensamiento que persistía en su mente día y noche: "¿Soy feliz?".

"¡Claro que sí!", se repetía a si mismo, aduciendo que vivía en un país de primer mundo seguro y estable, laborando en algo acorde con su profesión y recibiendo un salario mayor del que recibiría en su país. ¿Cómo no iba a serlo?

Sin embargo, en sus adentros sabía que algo le faltaba. A veces, tenía ganas de hablar con alguien que le entendiera realmente o le provocaba salir a pasear por la ciudad, mas no tenía con quién hacerlo. La gente en el lugar donde se encontraba era muy cordial y amable, pero también era muy distinta a él. Tenía muchos conocidos en la región, aunque nunca como los amigos que había dejado atrás, los que de verdad lo conocían tal y como él era. Tampoco tenía a su familia consigo, con la que podía apoyarse en los momentos de flaqueza. En los momentos de depresión, sabía que estaba sólo.

Cuando partió de su tierra, pensó que sería más fácil todo. Que le sería sencillo sustituir a sus viejos amigos en su nuevo mundo, y que el vacío producido por la lejanía de sus familiares podría ser llenado en gran medida por la presencia de su novia, quien ya había emigrado. Pero hay un problema con dar las cosas por sentado y es que nada en el futuro está escrito. Podemos hacer muchos planes siempre, mas debemos estar preparados por si nada sale como pensábamos, porque lo peor que podría pasar... algunas veces ocurre.

En su afán por vivir bien, Simón ignoró que en la vida es mejor tener un poco de todo, que mucho de algo. La buena noticia para él es que, a pesar de que no hay vuelta atrás, la vida continúa y puede luchar por mejorar su situación. En sus manos está no cometer el mismo error.

Son las 7:00 am cuando suena de nuevo el despertador de Simón. Otro día más que comienza de la misma manera que el anterior. Otra oportunidad más para demostrar que algo hemos aprendido.


Canción para acompañar:

* Snow Patrol - "Open your eyes"


- ¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20070118

Palabras, acciones y sacrificios

Si una imagen vale más que mil palabras, una acción vale más que todas las palabras del mundo juntas. Uno puede decir, jurar, afirmar lo que sea, pero son nuestras acciones las que tendrán la última palabra.

Tú puedes decir que aprecias muchos a tus amigos y que te encanta compartir con ellos, pero si no haces el menor esfuerzo por verlos al menos esporádicamente; lo que estarás diciendo realmente será que no te importan. Del mismo modo, tú puedes decir que amas a una persona, pero si no estás dispuesto a hacer sacrificios por ella, entonces no la amas realmente, porque amar implica hacer muchas veces algo que no te gusta en beneficio de esa otra persona.

Para bien o para mal, cariño y sacrificio son dos caras de la misma moneda. El momento perfecto para ir a ver a una persona que supuestamente apreciamos, sería aquel luego de un día en el que salgamos temprano del trabajo, no estemos cansados, no tengamos que llegar temprano a nuestras casas, no haya tráfico, el sol esté en la quinta casa de Saturno y la luna esté en cuarto creciente. Sin embargo, si nos ponemos a esperar por esta situación ideal, entonces nunca veremos a esa persona, porque, lamentablemente, el mundo es imperfecto y siempre habrá algún contratiempo, como que tengamos pereza, o nos duela un poco la cabeza, o algo similar. Así sea esporádicamente, creo que si la otra persona realmente significa algo para nosotros, al menos de vez en cuando seremos capaces de hacer cosas en contra de nuestra voluntad en el nombre de ellas.

Cuando haces un sacrificio por alguien que quieres, ese alguien se dará cuenta y lo valorará en gran medida, por lo que no pasará mucho tiempo antes de que otro sacrificio sea hecho de nuevo, esta vez, de esa persona hacia ti.


- ¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.


P.D: No he tenido muchas ganas de escribir últimamente, pero espero que sólo sea algo pasajero

20061220

La noche especial de Sebastián

Todos los niños dormían, pero Sebastián no. Por más que lo intentaba, no lograba conciliar el sueño. ¿Cómo dormir en la noche en la que se supone que Santa viene a traer los regalos? Una y otra vez recreaba en su mente cómo sería poder verlo a él. Sólo imaginarlo le emocionaba. "Cuando lo vea, le voy a pedir que por favor me de un paseo en su trineo", se decía a sí mismo. Estaba seguro de que esa noche al fin iba a ver a San Nicolás.

Tenía un plan que, en opinión de Sebas, era imposible que fallara. Lo único que debía hacer, era simplemente esparcir muchos granos de maíz en la terraza del orfanato, de modo que vinieran a comérselos todas las palomas que habían alrededor, las cuales no eran pocas. Así, cuando llegase Santa en su trineo, las aves se asustarían y harían bastante ruido, lo que le serviría a él como alarma. Para escucharlas mejor, dejaría la ventana abierta toda la noche.

Sin embargo, las horas pasaban y las palomas seguían tranquilas comiendo. Nada relevante sucedía, lo que comenzaba a preocupar al niño. "El reloj del pasillo hace rato que dio las doce y Santa aún no aparece, ¿será que no vendrá?", se preguntaba angustiado. La emoción que minutos antes lo embargaba, poco a poco empezaba a desvanecerse. Ya no se sentía tan seguro de que su plan no fallaría.

Cuando ya casi se iba a dar por vencido, decidió bajar las escaleras para ver si Santa ya había pasado sin que él se percatara. Nunca imaginó que al hacerlo, lo capturaría con las manos en la masa. ¡Papá Noel en persona depositando los presentes de todos los huérfanos junto al arbolito de Navidad! Jamás olvidaría la alegría que le produjo verlo. Su primera reacción fue simplemente correr hacia donde estaba el viejo bonachón y abrazarlo por la espalda. Santa, al sentir los brazos del niño que lo rodeaban, no tuvo más remedio que aceptar el hecho de que lo habían sorprendido in fraganti. Colocó su mano sobre la cabeza del chico, y alborotó sus cabellos como gesto de cariño. Luego, haciéndole la señal de que no hiciera ruido, le susurró al oído:
"¡Hola, Sebastián! Te has portado bien este año, pero.. ¿qué haces despierto a esta hora?".

"¡Ohhh, sabes mi nombre!", exclamó con asombro el muchacho, olvidándose de lo que le habían preguntado.

"¡Por supuesto que se tu nombre y muchas cosas más sobre ti! ¡Me sé los nombres de todos los niños en el mundo!", respondió el simpático señor vestido de rojo. "Pero dime... ¿por qué no estás durmiendo como los demás niños?".

"¡Es que me quedé esperándote!", se excusó Sebastián. "Tenía muchas ganas de verte y de dar un paseo en tu trineo!".

Santa entonces lo miró con compasión, lo abrazó y le dijo: "La gente dice muchas cosas sobre mí que no son ciertas, hijo. Por ejemplo, yo no viajo en ningún trineo ni tengo renos voladores. ¡No hay renos voladores en el Polo Norte! Además, de esa manera nunca me alcanzaría el tiempo para repartir todos los regalos. ¡Yo prefiero teletransportarme!".

"¿Teletransportarte? ¿Qué es eso?", preguntó extrañado el niño.

"Me muevo de una casa a la otra en un abrir y cerrar de ojos", explicó Papá Noel. "Es como si me desapareciera y luego reapareciera en otro sitio".

"Entiendo", acotó Sebastián con un poco de decepción por no poder cumplir su deseo de viajar en el trineo. Posteriormente, tomó una bandeja de galletas que reposaba sobre una mesa y se las ofreció al anciano barbudo pensando que le gustarían.

"¡Gracias muchacho, pero no puedo comer eso!", se excusó. "¡Soy alérgico a la harina! Ese es otro invento que dicen sobre mí. No puedo comer galletas. De hecho, no me gusta comer mucho y ni siquiera estoy tan gordo como la gente piensa. Lo que sucede es que como vivo en el Polo Norte y allá hace tanto frío, tengo que vestirme con varios abrigos de tela muy gruesa, lo que me hace ver obeso cuando en realidad no lo soy. ¡Es más, ni siquiera tengo barba! ¡Mira!", y acto seguido se quitó la barba postiza y le mostró a Sebas que no era más que unos trozos de lana. "Es algo que me fabricaron mis ayudantes porque al principio se me congelaba la boca y me rechinaban los dientes por el frío", acotó. "La lana me ayuda a evitar eso".

"Entonces, ¿tampoco eres viejo?", dijo abismado el niño.

"Sí lo estoy, pero como soy un Santo, tengo el don de no envejecer y por eso no se nota mi edad -son miles de años, hijo", aclaró San Nicolás. "Sin embargo," añadió, "no tengo el don de no sentir frío", y concluyó la oración con su risa característica. Al menos su risa no la habían inventado.

Cuando el anciano que no aparentaba serlo terminó de dejar los presentes de Navidad, le comentó a Sebastián que le había agradado mucho su compañía, pero que tenía que partir porque estaba atrasado en su itinerario. "Antes de irme", dijo el peculiar personaje, "te voy a dar un obsequio para que recuerdes este día, pero debes prometerme que no se lo enseñarás a nadie". Sujetó con su mano izquierda uno de los botones de su famoso traje rojo y lo arrancó. Era dorado, liso, y muy muy brillante. Tanto, que cuando lo sostenías parecía que tuvieras una estrella en tus manos. Mientras se lo entregaba al niño, le acotó: "Es un botón muy especial porque si lo ves fijamente por unos segundos, lograrás ver al Polo Norte en él".

El chicó lo observó detenidamente, pero antes de que pudiera ver nada, Santa lo interrumpió para solicitarle un poco de agua. Sin embargo, al regresar de la cocina con el vaso de agua, él ya no estaba. En la habitación sólo quedaban los regalos -incluyendo la bicicleta que Sebastián había pedido-, y él, junto con un pequeño trozo de lana de la barba de San Nicolás.

"¡Y esta es la historia de cuando Sebastián conoció a Santa Clause!", dijo con satisfacción Guillermo a su hijo David.

"¡Papá!", exclamó el niño con prepotencia: "¡Es obvio que ese no era Santa sino alguien disfrazado! ¡Santa no existe!".

"¿Ahh sí? ¿Y cómo explicas que el impostor supiera el nombre de Sebastián?".

"Porque era alguien que trabajaba en el orfanato, soló que Sebastián no lo reconoció porque estaba muy oscuro, o quizá el impostor tenía algún maquillaje", explicó David.

"Te estás perdiendo la esencia de la historia", dijo con desilusión su padre. "¡No importa que sea cierto o falso, lo importante es creer en aquello que te haga feliz!".

"¡Me hace feliz creer en que me vas a regalar el Nintendo que tanto quiero!", le replicó con cinismo el niño.

"¡Una resma de papel para que te diviertas haciendo avioncitos es lo que te voy a regalar!", le contestó a modo de broma.

"¡Los niños ya no tienen inocencia!", se lamentó Guillermo mientras caminaba hacia su habitación, donde su esposa dormía plácidamente. Poco antes de acostarse a dormir, se dirigió a su closet de dondé sacó un cofre que escondía entre su ropa interior. Lo abrió y luego de retirar con sus manos unos trozos de tela, contempló por unos instantes lo que contenía. Satisfecho, procedió posteriormente a dormir plácidamente. Sabía que aún podía creer en muchas cosas que lo hacían feliz.


- ¡Qué disfruten sobrevivir una Navidad más!

-H.G.

20061205

Patria sin fronteras

Siempre le he tenido aversión al fanatismo radical. Esa obsesión que obliga a la gente a hacer cualquier cosa en nombre de algo que ni siquiera es realmente importante. ¿Es que acaso será trascendental en tu vida que tu equipo favorito gane o pierda un campeonato? ¿Vale la pena asesinar personas por cuestiones de fé? En el mundo occidental, para cualquier persona racional la respuesta a estas preguntas asumo que sería un: ¡No! Nadie, en su sano juicio -esto descarta a los hooligans-, asesinaría a alguien por fé o por un deporte. Mas, no obstante, existe otra cosa en mi opinión no más relevante que los ejemplos anteriores y por la que no sólo se considera que vale la pena llegar a cualquier extremo, sino que además está bien visto hacerlo. ¿O es que no es un héroe quien mate por defender el orgullo de su patria?

Aquí estoy cometiendo una herejía. ¿Cómo me atrevo a decir que la patria no es algo trascendental cuando inclusive una de las consignas de los seguidores del Presidente de mi país en su campaña por la reelección gritaba: "¡Patria o muerte!"? ¿Cuantos honorables guerreros, desde Alejandro Magno hasta Simón Bolívar, no han arriesgado sus vidas en nombre de su nación para que yo venga a menospreciar la relevancia de la misma? Sin duda, más de uno dirá que estoy loco, y quizá sea así; pero en mi modo de ver las cosas, el concepto de patria está muy sobreestimado.

¿Por que razón debes dar tu vida por ella? ¿Qué es exactamente eso que estarías defendiendo? ¿Qué es la patria? Según el diccionario, es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. El vínculo jurídico podemos excluirlo de la discusión porque se refiere simplemente a la nacionalidad que legalmente posees -¡allá aquellos que sienten que deben luchar simplemente por esto!-. El vínculo histórico, entiendo que se refiere al hecho de haber nacido y/o al menos vivido mucho tiempo en un determinado país, formándose así un lazo entre tú y la región a la que te has acostumbrado a vivir. Yo no niego que este vínculo exista, pero sólo con el pequeño espacio territorial en el que me desenvolvía día a día, no con algo tan extenso - y tan arbitrariamente delineado- como todo un país. Y aún así, este lazo se forma sencillamente por la costumbre de vivir en esa localidad, por lo que pudiera volver a formarse con una nueva región a la que te mudases. ¿Vale la pena matar o morir por esto?

El vínculo afectivo, en cambio, es el más importante y amerita por ello un párrafo aparte. Además de con tu familia, uno crea un nexo con los vecinos, con los compañeros, y con todas aquellas personas que hablan tu mismo lenguaje, se expresan de forma similar, y que tienen tradiciones en común. Se trata del capital humano, el recurso más importante de una nación. Sin embargo, por muchas cosas que tengas en común con este grupo de gente, no son muchas las personas que son realmente como tú en el modo de pensar. ¿Tú te sientes identificado con absolutamente todo en tu país? ¿Te parece que perteneces allí? Y no me refiero al caso particular de la gente en Venezuela, sino a nivel mundial. ¿Existe un país cuya gente como un todo piense igual que tú?

En la antigüedad, era muy poco lo que los habitantes de un lugar sabían sobre los ciudadanos de otra región. En sus mentes, ellos eran los buenos y los otros los malos. Creían que no tenían nada en común y que los del otro pueblo eran desalmados y crueles. A la hora de una guerra, luchaban orgullosos por el bien y contra el mal. Sin embargo, en esta era de la globalización, espero que estemos más conscientes de que los habitantes de otro país son más o menos igual que nosotros. Algunas costumbres serán distintas, pero otras iguales. Quizá no te sentirás identificado con muchos de sus integrantes, pero siempre habrá algunos con los que sí. ¿Quién no ha visto una película o leído un libro -y hasta un blog- extranjero y no se ha encontrado con algún personaje que actúa, piensa y dice cosas que nosotros en más de una ocasión hemos hecho, dicho o pensado? Entonces, ¿por qué razón somos mejores que ellos o viceversa? ¿Por qué debemos pelear si sabemos perfectamente que ya no se tratá de una lucha del bien contra el mal?

Si al líder de mi país se le ocurre invadir a otro, ¿por qué debo yo apoyarlo? La mayoría de las guerras en la historia han sido impulsadas por dirigentes que ansían más dominios bajo su poder, o conquistar más riquezas, y que sus súbditos han apoyado sencillamente porque tienen el "deber" de defender a su patria. Claro, si tu pueblo ha sido invadido y los adversarios están dispuestos a matar a tu familia y seres queridos, por supuesto que debes tratar de defenderlos y luchar por ellos. Pero no me refiero a estos casos cuando hablo de luchar por tu patria en este post, sino a los casos cuando hay una guerra deliberada y la gente siente que debe participar para apoyar a sus compatriotas -la Guerra de Secesión, por ejemplo-. ¿Vale la pena?

Sin embargo, el sacrificio por tu patria no sólo se refiere a morir por ella en una guerra, sino también a que debes estar en tú nación en las buenas y en las malas, inclusive si la mayoría de las personas opina y toma decisiones que no compartes en lo más mínimo. ¿Por qué sacrificar tu bienestar permaneciendo con una gente que en tu percepción es "instrumento ciego de su propia destrucción" (Simón Bolívar)? Nadie elige el lugar en donde nace, sino que es una cuestión completamente aleatoria. Por esto, te toca vivir con gente que te simpatiza y gente que no te agrada. Tiene que ser así ya que si las ciudades estuvieran conformadas únicamente por gente con personalidades y modos de pensar similares (aunque te sentirías total y completamente identificado con tus vecinos), el mundo sería un caos absoluto porque no habría equilibrio. Mas, no obstante, esto no quiere decir que tienes que resignarte a vivir en el lugar donde estás y no buscar otro donde te sientas más a gusto. Lo esencial, es sentirte bien donde estás.

Por eso, el concepto de nación está anticuado para mí. Uno debería ser ciudadano del mundo y ya. Vivir donde uno quiera, siempre y cuando haya espacio y se respeten las normas de convivencia. Sin países tratando de imponerse sobre otros, sino el planeta entero luchando por su progreso y futuro, gobernado no por un presidente, sino por varios, elegidos por voluntad popular y representando cada uno a distintos sectores de la sociedad, obligados a tomar decisiones en conjunto que nos beneficien a todos. Quizá se llamaría polidemocracia, o algo así, y por más utópico e ilusorio que suene todo esto -y lo es-, espero que no sea imposible que algún día se haga realidad. Ser ciudadano de una patria sin fronteras.


Canción para acompañar:

* The Corrs - "No Frontiers"

Película recomendada:

* "Joyeux Noël" (Feliz Navidad). En está excelente película, se puede apreciar claramente lo inútiles, estúpidas y carentes de sentido que son las guerras.


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20061203

Decir adiós

Decir adiós nunca es fácil. No importa si llevas un año o diez días preparándote para ello, ni si se trata de algo temporal ó definitivo: cuando una persona es realmente especial para ti, decirle adiós siempre te resultará difícil. ¿De qué otra manera podría resultar despedirse de uno mismo?

Y es que esto es precisamente lo que sucede: cuando te despides de alguien muy importante para ti, te estás despidiendo también de ti mismo; porque, en el fondo, una parte de tu ser se está yendo con esa persona. ¿Cómo no aborrecer entonces esa sensación de vacío que queda, esa sensación de como si te hubiesen amputado un fragmento de tu alma? Quizás sea esta la razón por la cual casi siempre el instante en el que debes decir adiós, es también el instante en el que menos quieres hacerlo.

Es que resulta inevitable no evocar, uno a uno, todos los buenos recuerdos que viviste con esa otra persona. Remembranzas que añoras volver a encontrar en el futuro, aunque no sepas cuándo; por lo cual te refugias en la esperanza furtiva de un “¡pronto, muy pronto!”. De esto se trata todo: de mantener viva al menos una migaja de ilusión, porque nada está perdido mientras aún quede algo por lo que se pueda soñar.

No importa cuán duro sea un adiós, la posibilidad de un futuro reencuentro siempre será muy reconfortante. Llevarlo a cabo nunca será fácil, mas tampoco será imposible. Mucho menos, cuando es lo que más deseas.


Canción para acompañar:


* Pulley - "Thanks"


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.



20061118

Cuerdas Flojas

Cada vez que hago una nueva amistad -y en realidad, cada vez que me enfrento a cualquier situación nueva para mí-, me pregunto exactamente lo mismo: ¿hasta cuándo durará? Es una sensación que destesto y que no logro sacudirmela de encima. Es como si siempre estuviera a la espera de ese instante, ese momento, en el que de pronto, todo se acaba. Lo peor es que, la mayoría de las veces, ese instante tarde o temprano llega. Lo único constante en la vida, es que todo cambia.

Sin embargo, me gustaría no estar tan consciente de eso. Pensar, así sea ilusoriamente, que todo puede durar eternamente. Creer en que esos momentos en los que te sientes realmente feliz, se repetirán y se repetirán una y otra vez por los siglos de los siglos. ¿Cómo se hace para evitar ver esa sombra que siempre está al acecho?

A veces se siente como si uno fuera un equilibrista caminando en la cuerda floja, esquivando obstáculos y sorteando dificultades, pero que al primer paso en falso, cae a otra cuerda muy distinta a la anterior. ¡Es tan increíblemente fácil equivocarse y caer! Tan solo hay que sacar la cuenta de cuántas amistades se han desvanecido con el tiempo, y de cuántas cosas han cambiado en el transcurso de nuestras vidas (colegios, universidades, casas, etc.) para darnos cuenta de la gran cantidad de cuerdas a las que hemos estado sujetados y luego perdido.

Mas, no obstante, este mismo hecho nos sirve como prueba de que no importa cuántas veces caigamos, siempre lograremos acostumbrarnos a las nuevas cuerdas, a pesar de que muchas veces este proceso de adaptación se torna difícil. ¿Qué importa si todo cambia? A la final, seguramente estaremos en una mejor posición que antes.

En cuanto a la sensación desagradable que mencioné antes, sunpongo que también a eso uno termina acostumbrándose...


Canción para acompañar:

* Staind - "Everybody Changes"


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20061111

Todo está iluminado

Hay días en los que lo mejor que puedes hacer, es no hacer nada. Bien sea por falta de ánimo, por desgano, por pereza, ó, sencillamente, por comodidad; y en días como estos, ¿qué puede ser mejor que una buena película para ver? Pues casi nada. Sin embargo, conseguir una buena película no siempre es fácil. Muchas veces, nos saturan de recomendaciones sobre filmes muy publicitados que al final generan tanta expectativa que, en la mayoría de los casos, terminan decepcionándonos aún si son buenas; otras tantas, hay tan poca información sobre ciertas obras cinematográficas que optamos por no verlas para evitar sentir luego que desperdiciamos nuestro tiempo y nuestro dinero con ellas. Esto es precisamente lo que quiero evitar que suceda con "Todo está iluminado" (Everything is Illuminated), una excelente película del 2005 de la que se habló poco y se publicitó aún menos -y cuyo poster la verdad no llama nada la atención-.

El problema con esta película es que es muy difícil de comercializar. Prácticamente, no hay manera de contar en pocas palabras de qué trata la misma sin hacer que parezca aburrida. Lo que sucede es que en realidad lo que hace excelente a esta película es, además de la dirección, la peculiaridad de sus personajes y las buenas interpretaciones que de ellos hacen sus actores (Elijah Wood y dos ucranianos que realmente se roban el show). La historia es muy buena, pero se hace interesante es hacia el final de la cinta. Al principio, uno no sabe exactamente qué esperar.

Todo comienza cuando la abuela de Safran, un judío bastante retraído y con una obsesión por coleccionar objetos que pertenecieron a miembros de su familia, está en sus últimos minutos de vida y le obsequia antes de morir a su nieto una foto del abuelo de este junto a una mujer para él desconocida. Investigando sobre Augustine (detrás de la fotografía, estaba escrito que ella se llamaba así), descubre que era una Ucraniana que ayudó a su abuelo a escapar de allí cuando fue invadida por los Nazis, por lo que decide emprender un viaje a Ucrania en búsqueda de esta misteriosa mujer que lo podría ayudar a conocer mejor a su familia y también a expandir su colección personal de objetos. En ese país, contrata los servicios de una empresa familiar dedicada a ayudar a los judíos de Norteamérica a encontrar el paradero de los familiares que dejaron atrás, sólo que los miembros de dicha familia no tenían un muy buen concepto de los judíos (aunque no eran antisemitas).

En su búsqueda (que no parece muy interesante que digamos), a Safran lo asisten Alex, un joven ucraniano con un fanatismo por el breakdance, el hip hop, y los raperos estadounidenses que lo hacen bastante gracioso y que servía como traductor, y Baroch, su abuelo gruñón que creía ser ciego sin realmente serlo, y que, paradójicamente, hacia de conductor durante el recorrido. El choque cultural entre ellos al principio es muy fuerte, pero a medida que van compartiendo tiempo juntos, se van dando cuenta de que en realidad, no son tan distintos el uno del otro. A medida que transcurre la película, va saliendo a relucir una interesantísima historia sobre los efectos que la guerra tuvo sobre muchas personas en Ucrania, y Alex, que al principio pensaba que sólo iba a ayudar a Safran a conocer mejor a sus antepasados, termina más bien conociendo mucho mejor a los suyos.

La dirección es impecable, a pesar de ser la primera película que filma el actor Liev Schreiber (The Manchurian Candidate). La fotografía es excelente y el guión también. Hay muchas cosas en la película que no te las dicen explícitamente, sino que las dejan a interpretación del espectador de una manera bastante sútil. En mi opinión, una de las mejores películas que he visto y un 10/10. Si tienen la oportunidad de verla, por favor háganlo.


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Ayer tuve la oportunidad de ver "The Prestige" y la verdad es que no decepcionó para nada. Es muy muy buena, además de inteligente. Chris Nolan se está convirtiendo en uno de esos directores en los que se puede confiar ciegamente y ver todo lo que hace. Muy recomendada.

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Las películas venezolanas no son conocidas precisamente por su calidad (a mí en particular nunca me ha gustado ninguna), por lo que de vez en cuando siempre sale uno que otro filme venezolano con ínfulas de grandeza pretendiendo ser el fin de la sequía cinematrográfica local y un ejemplo a seguir. Este es el caso de la película "Elipsis", y aunque debo decir que realmente no me pareció "buena", puedo decir también que es la primera película venezolana que no me desagrada y que de verdad pienso que ahora sí vamos por buen camino... ó, al menos, por uno mejor que el anterior. Entre sus cosas buenas, están una dirección aceptable, una escenografía muy buena, una historia que se atrevió a no ser lineal a pesar de que aquí piensan que los espectadores somos idiotas y no podemos comprender nada, y un que otra actuación buena. Sin embargo, aún quedan muchas cosas malas: el guión es malo y aún abusa de las groserías para tratar de ser coloquiales (enfermedad que padecen todas las obras venezolanas), la transición entre las escenas era buena, pero a veces se abusaba de los efectos con la cámara, aunque estuvo bien hacer la historia no lineal, no lo supieron hacer del todo bien (en mi opinión, fue bastante predecible aún desde el comienzo todo lo que sucedía al final, excepto lo de quien era en realidad la chica que enamoraba al diseñador), y la actuación del protagonista principal (Edgar Rampirez) no me convenció mucho.

Repito que vamos por buen camino, pero sí queremos llegar a ser realmente buenos, no podemos darnos el lujo de ser conformistas. Estuvo bien el intento, pero aún puede ser mucho mejor.....

20061019

Películas para ver

Una de mis pasiones es el cine. Para mí, pocas cosas pueden hacerme pasar un mejor rato que ver una película. ¿Por qué me gusta tanto? Pues yo pienso que es porque durante las dos horas aproximadas que dura una pieza cinematográfica, yo me sumerjo en ese mundo ficticio y me olvido por un momento de la realidad que me rodea. Mis problemas pasan a ser aquellos que viven los protagonistas de las historias que veo, por lo que al final de las mismas, casi siempre sucede una de dos cosas: ó salgo del cine añorando el mundo mágico que minutos antes estaba observando, ó doy gracias a Dios porque todo era mentira y por no padecer en la vida real de los mismos problemas que los personajes de las películas. El secreto para disfrutar de una obra del séptimo arte, yo diría que es contar con una buena dosis de imaginación.

Por esta razón, me gusta ver todo tipo de películas (excepto las de horror), tanto
blockbusters como independientes, tanto americanas como de otras latitudes (aunque debo admitir que no soy muy fanático de las españolas ni venezolanas), de alto o bajo presupuesto; no importa, porque a la final, (casi) todas cumplen con el objetivo de entretenerme por un rato y de ejercitar a mi imaginación. De todas maneras, obviamente tengo mis predilectas. Son aquellas obras del celuloide que están bien hechas, cuentan con buenas actuaciones y, sobretodo, con un guión inteligente que te hace pensar. Son las películas que, una vez que terminan, pasas horas y horas reproduciéndolas en tu mente y repasando todos los detalles que contenían. Ejemplos de estas obras maestras son: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, 21 Gramos, Amélie, El Club de la Pelea (en su momento, su desenlace fue muy original), Perfume de mujer, La vida es bella, Los Coristas, Finding Neverland, Big Fish, Crash, Leones de segunda mano, Gracias por fumar, The Matrix I, y varias más.

A diferencia del año pasado cuando hice un
listado de las películas que estaban próximas a estrenarse y que llamaban mi atención, esta vez trataré de ser más selectivo e incluir sólamente aquellas que, en mi opinión, pudieran ser especiales. Sin embargo, esto es como una lotería: no todas van a ser tan buenas como prometen, aunque espero que sean pocas las decepciones. Del listado del año pasado, cabe destacar que aún no se han estrenado (salvo en algunos festivales) "the science of sleep", "Babel", y "Los tres entierros de Melquíades Estrada", y a pesar de que las tres me parecen interesantes, no las voy a incluir de nuevo este año.




- The Illusionist: Director: Neil Burger. Protagonistas: Edward Norton, Paul Giamatti y Jessica Biel. Edward Norton (Fight Club, American History X) es uno de los mejores actores de la actualidad, aunque últimamente ha cometido algunos errores en la elección de los trabajos que realiza. Sin embargo, El Ilusionista promete ser su reinvindicación. Aquí interpreta a Eisenhower, un gran mago en la Vienna de 1900 y que usa su habilidad para conquistar a una mujer muy por encima de su estrato social y que es pretendida por el Príncipe de la Corona, quien querrá destruir al ilusionista. Norton y Giamatti podrían hacer la diferencia entre una obra mediocre y una especial.




- The Prestige: Director: Chris Nolan. Protagonistas: Hugh Jackman, Christian Bale, Sir Michael Caine, Scarlett Johansson (¿cómo hace para salir en todas las películas?). Dirigida por uno de los más respetados directores de la actualidad (Batman Begins, Memento), esta obra trata sobre dos magos londinenses de principios del siglo XX que sostienen una rivalidad por ver cuál de ellos es el mejor. Cuando uno de los magos (Bale), realiza un acto grandioso, el otro intenta por todos los medios de averiguar cuál fue el truco, pero a medida que avanza con su obsesiva investigación, crece la posiblidad de que no haya truco alguno, sino que el acto haya sido magia pura. Lamentablemente, esta película será estrenada después de "El Ilusionista" y, debido a que las historias tienen muchísimo en común, esto puede jugar en contra de "El Prestigio". Sin embargo, yo apostaría a que la obra de Nolan es la mejor entre las dos.



- Running with Scissors: Director: Ryan Murphy. Protagonistas: Joseph Cross (???), Alec Baldwin, Annette Bening, Brian Cox, Gwyneth Paltrow, Evan Rachel Wood. Esta historia huele mucho a "The Royals Tenenbaums, lo que es una buena señal. Trata sobre un chico (Cross) cuya familia es pudiente, pero disfuncional: su padre es alcohólico y su madre es algo inestable. Por esta razón, se va a pasar los años de su adolescencia a la casa del terapeuta de su madre, para terminar descubriendo que esta familia es igual o aún más disfuncional que la suya propia. Está basada en la autobiografía del protagonista.




- Stranger than Fiction: Director: Marc Foster (Finding Neverland). Protagonistas: Dustin Hoffman, Will Ferrell, Maggie Gyllenhaal, Emma Thompson. Si existe una trama curiosa, es esta. Will Ferrell es un hombre común y corriente que trabaja para el IRS (servicio recolector de impuestos de USA) y que de repente comienza a escuchar una voz que narra absolutamente todo lo que hace o piensa. Cuando se asegura de que no se está volviendo loco, se preocupa por investigar qué es lo que está sucediendo realmente. Cualquiera se volvería loco de esta manera....




- Little Miss Sunshine: Director: Jonathan Dayton, Valerie Faris. Protagonistas: Abigail Breslin, Steve Carrell (Virgen a los 40), Greg Kinnear, Toni Collette (In Her Shoes). Aunque hace rato que se estrenó en Norteamérica, aún no ha llegado a estas latitudes. La pequeña Olive (Breslin) sueña con ser coronada en el concurso "Little Miss Sunshine" y su familia quiere ayudarla a hacer su sueño realidad. el problema está en que cada uno de los integrantes de esta familia es tan peculiar y extravagante, que es casi imposible que pasen un día entero sin que suceda ningún desastre a su alrededor. Por ello, la travesía de atravesar en automóvil los Estados Unidos para llegar hasta California -sede del concurso- debe ser, como mínimo, algo interesante. Esta película ha sido aclamada por la crítica.




- The Departed: Director: Martin Scorsese. Protagonistas: Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jack Nicholson. No soy muy fanático de Scorsese y no me gustó para nada "El Aviador", pero le voy a dar una oportunidad más con esta película. Como siempre, ya se habla de que ahora sí le van a dar el Oscar, y, como cosa rara, esta pieza también trata sobre gangsters. La historia se centra en dos hombres de lados distintos de la ley que se infiltran tanto en la policía como en la mafia irlandesa, lo que desatará, me da la impresión, algo de violencia. Según dicen, las actuaciones son geniales y la forma de contar la historia es brillante. Al parecer, no es lineal.





- Zodiac: Director: David Fincher. Protagonistas: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Robert Downey Jr. Uno de mis directores favoritos, David Fincher (7even, Fight club), no había dirigido ninguna película desde "Panic Room" (2002), y ahora regresa con un thriller que es algo así como "El Silencio de los Inocentes", pero basado en un personaje real. Zodiac fue un asesino en serie que aterrorizó a San Francisco en los 60 y 70, y que tentaba a la policía con cartas y enigmas, los cuales debieron ser muy buenos porque aún hoy en día se desconoce la verdadera identidad de este psicópata. Nunca fue descubierto.


Otras películas que prometen pero que están muy crudas aún son: Simpsons The Movie, "Life of Pi" de Jean-Pierre Jeunet, "Be Kind Rewind" de Michel Gondry (el director de Eternal Sunshine) y "Synecdoche, New York", el debut como director de Charlie Kauffman.


Si tienen información sobre alguna otra película que prometa ser interesante, no duden en visitar el área de comentarios.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20061013

Frágil...

Es increíble como puede cambiar algo tan drásticamente en cuestión de días, sobretodo si se trata de relaciones humanas. ¡Qué frágiles son! Una mala decisión tomada en un momento dado, o una elección errónea de palabras, o cualquier cosa que en el momento no parezca nada trascendental, puede acabar de pronto con algo que en algún momento pareció invencible, pero que luego resultó ser lo más vulnerable de todo.

Inclusive las relaciones de adultos, aquellas que se suponen más maduras y resistentes, son frágiles. No sé si dependa de las personas involucradas o no, pero lo son, y en estos casos, es mucho peor, porque uno pone más esperanzas y anhelos en juego. ¿Dónde coloca uno los recuerdos? ¿Cómo se hace para no evocar días mejores en los que los sueños brillaban con más fuerza?

Lo más triste es cuando todo acaba y uno ni siquiera recibe la oportunidad de explicarse, de enteder la situación, ni de saber qué está ocurriendo exactamente. Ser tratado como si uno fuera una escoria humana y ni siquiera saber qué crimen tan grave se cometió. Es una pena todo, y lo peor es que uno no sabe si será posible superarlo todo sin que quede el temor de correr el mismo riesgo de nuevo.

Lo bueno es que todo pasa por una razón, y por más que duela al principio, realmente creo que fue para mejor.


Canción para acompañar

Five for Fighting - "Dying"

I'm Dying,
Dying to wake up without you,
without you in my head again
I'm Dying,
Dying to forget about you,
that you ever lived this

A shade come over this heart
that's coping with laying down to rest
I'm Dying to live without you again

I'm Dying,
Dying to find a distraction,
get you away from me
I'm Dying,
Dying to reach a conclusion,
so that the world can see

It's the same old story of love and glory that
broke before it bent
I'm Dying to live without you again

The first time you left I said goodbye
Now there's not a pray that can survive
Dying,
Dying to die just to come back
so we can meet again
Dying,
Dying to say what I always
always should have said so

It's a strange emotion this
but there's still hope in this
As long as there's a breath
I'm Dying and I can't live without you again

It's a strange emotion this
but there's still hope in this
As long as there's a breath...
I'm Dying and I can't live without you
I'm Dying and I can't live without you again

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20061008

Una última mirada

La luz del sol incidía directamente sobre sus ojos, cegándolo por momentos. Todo estaba muy confuso para él, como si se acabara de despertar de un sueño y estuviese una mitad de él consciente y la otra mitad aún en brazos de Morfeo. Todavía no recordaba con claridad lo sucedido. Intentó limpiarse el sudor de la frente con las manos, pero al verlas notó que las tenía empapadas de sangre. Lentamente, comenzó a recordar.

“¡Cómo que me tengo que ir sola a la fiesta de Alejandra! ¡Si no voy con ustedes, entonces no voy!” gritaba Paola mientras se acercaba a la mesa donde sus padres desayunaban. “¡Entiende que no podemos ir! A tu padre le salió algo urgente en el trabajo que debe atender y yo tengo que ayudarlo también con algunas cosas”, le replicó su madre. “Paola, Alejandra se va a sentir muy mal si no vas a sus 15 años, ¿tú no dices que ella es como tu hermanita menor? Te prometo que el domingo vamos a buscarte y trataré de compensarte por no haber ido”, intervino su papá en un intento por calmar a la rebelde chica. “Es cierto que tengo que ir, pero… ¿Por qué no puede ir mi mamá conmigo? ¿Por qué tengo que irme sola?” preguntó con algo de resignación la adolescente. Su padre, acariciándole el cabello, le respondió: “Porque ella me tiene que ayudar aquí. Pero tranquila hija, ya verás que el viaje te resultará muy corto. Irás viendo una película y los asientos de esos autobuses son bastante cómodos. ¡Antes de que te des cuenta ya habrás llegado!". Luego, haciéndole una mueca con el ojo, agregó: "Y por la fiesta, no te preocupes. Te aseguro que no te haremos falta cuando estés bailando toda la noche con alguna de tus conquistas”.

“La inflación en el mes de abril no será tan alta como la de marzo”, era la noticia más positiva que José Ceballos había encontrado en el diario que leía mientras se encontraba cómodamente sentado en el puesto número 37 de una de las unidades de alguna línea de autobuses ejecutivos. Poco a poco se estaba quedando dormido. No era su costumbre dormir mientras viajaba, pero el aire acondicionado adormecía sus ojos y ese día había sido bastante agotador para él.

Esa mañana, su madre despertó a Paola con la mala noticia de que tenía que irse sin ellos para la fiesta de su prima. Ya el día comenzaba mal para ella. Era uno de esos días en los que no provoca hacer nada, en los que todo te da igual. Lo primero que vio al abrir los ojos fue la tarjeta de invitación a la mencionada celebración que incluía una carta que su prima le había escrito para hacerle saber lo que significaba para ella su presencia en los quince años. Paola sabía que no podía dejar de ir, por lo que -inconscientemente- comenzó a pensar en la ropa que iba a usar durante el viaje. Recordó que su "sweater" preferido estaba sucio y que se iba a ver obligada a utilizar esa sudadera rosada que tanto odiaba por hacerla parecer, según ella, una retrasada. No tenía más remedio.

“Ahora debe llevar esta planilla al Departamento de Recepción. ¿Sabe adónde queda?”, le preguntó una de las nunca muy atentas secretarias que labora en las oficinas de algún ministerio. “¡Claro que sé adonde queda, queda al otro lado de la ciudad! ¿Por qué no pueden poner todo en el mismo edificio? ¿Lo hacen a propósito para que la gente se canse y no haga nada?”, pensó en ese momento el Sr. Ceballos, pero lo que se atrevió a decir fue: “¡Sí, gracias!”. Para colmo, al salir del edificio, una mujer tropezó con él y le derramó un vaso de jugo de fresa en su camisa blanca. “¡Hoy no es mí día! ¡Hoy no es mí día!”, se repetía para sí el sujeto con la camisa manchada.

Rafael intentó levantarse, pero notó que, exceptuando los brazos, no podía mover nada del cuello para abajo. Comenzaba a entender por qué no le dolía nada a pesar de que sabía que estaba herido. “¡Parece que no valía la pena ir para esa fiesta después de todo!” exclamó el joven herido recordando la discusión que previamente había tenido con su madre, en la cual ella le había dicho que no ganaba nada con ir a la fiesta a la que su amigo Jorge le había invitado, que no “valía la pena”. Rafael le había respondido que así fuese a perder el tiempo, valdría la pena ir solamente por el hecho de poder alejarse unos días de ella. El muchacho deseó no haber sido tan cruel con su madre en aquel momento.

La asistente del conductor, una especie de aeromoza pero de autobuses, le ayudó a reclinar su asiento. Junto a ella, se encontraba sentada una señora que, a juicio de Paola, parecía una gallina durmiendo. La joven observó nuevamente al chico de los audífonos que había llamado su atención cuando abordó la unidad. "¿Qué estará escuchando?", se preguntó ella, y luego dedicó su atención a escribir a una velocidad vertiginosa, mensajes de texto a todo el directorio telefónico de su celular.

Por un momento, Rafael se asustó cuando su reproductor de mp3 se activó de repente y empezó a reproducir "¡Help!" de los cuatro de Liverpool. Asombrosamente, el aparato no se había dañado a pesar de los golpes que había recibido durante el accidente. El joven herido trató de recoger los audífonos que habían caído a 10 centímetros de sus pies, pero fue en vano. En ese instante, Rafael comenzó poco a poco a recordar cómo había llegado hasta el sitio donde se encontraba, pero todo era aún muy difuso para él. En la película de su mente, algunas escenas eran fragmentos de segundos en los que rodaba por una pendiente, y otras escenas, eran de él con los ojos cerrados escuchando música en su asiento. Los actos intermedios que conectaban una cosa con la otra se habían borrado de su mente. Por primera vez, le vino a la mente la idea de que iba a morir, pero entonces recordó las palabras que tantas veces le oyó decir a su abuela: “Cuando alguien va a morir, ve a los ángeles del Señor que vienen a buscarle y que lo llenarán de paz”. El chico estaba tranquilo porque, hasta el momento, no había visto a ningún ángel venir a buscarle.

“Falta el sello del Departamento de Finanzas”, le dijeron a José Ceballos cuando llegó al Departamento de Recepción, por lo que tuvo que devolverse al primer edificio para que le sellaran su planilla y, de paso, para tratar de asesinar a la secretaria que no se dio cuenta de que dicho sello faltaba. Cinco horas más de las estimadas tardó el frustrado individuo en hacer todas las diligencias que había planeado hacer ese día, por lo que iba a llegar a su casa más tarde de lo previsto. Le había prometido a su esposa que la iba a llevar a ver una película francesa que iban a dar sólo ese día en un festival de cine, pero no le fue posible cumplir con la promesa.

A medida que pasaba el tiempo, Rafael sentía más y más que su momento final se acercaba. “!Debe ser que no me he portado tan bien como creía y que no van a enviar a ningún ángel a buscarme!”, dijo para sí con ironía el joven. Como pudo, levantó la cabeza para dar una última mirada a su alrededor. Observó hacia la derecha y vio a no poca distancia a un hombre de unos 30 años que yacía en el suelo boca arriba. Rafael pensó que murió cuando algo le atravesó el abdomen, ya que tenía la camisa manchada de sangre a la altura del pecho. Mas, en realidad, la única herida que ese señor tenía y que le había matado, estaba situada detrás de la cabeza y fue ocasionada por el impacto que recibió al chocar contra una roca mientras caía. Definitivamente, ese no había sido su día.

Hacía la izquierda, Rafael contempló a una joven muy bonita tendida en el suelo. La muchacha llevaba puesto un sweater de un color rosado que aturdía, pero que aún así no le impedía verse bella inclusive en la situación en la que se encontraba. Rafael vio pasar ante sus ojos una vida con ella. Vio que bailaban juntos el vals el día de su boda, y vio también que celebraban juntos el cumpleaños de su primer hijo. Vio que hubiese podido pasar felizmente cien años junto a ella, pero que lamentablemente eso ya no iba a poder ser. El muchacho se asustó cuando vio parpadear a la joven, ya que esta tenía tiempo con los ojos abiertos y él ya pensaba que estaba muerta. Intentó gritarle algo pero se le dificultaba mucho hablar. En su interior, sólo deseó que los paramédicos llegaran a tiempo para salvarla, por lo que se sintió tranquilo cuando escuchó a lo lejos una sirena de ambulancia. Sin embargo, el herido sabía que para él ya era muy tarde. Se le estaba acabando la vida cuando aún no había comenzado a vivirla. Con su último aliento, Rafael dijo en su mente: “¡Qué curioso! Las últimas personas que vi antes de morir, fueron dos personas que nunca antes había visto en mi vida”.


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20060927

Caminante Dormido

El camino está difuso.
La niebla lo abarca todo.
Hojas caídas cubren las huellas dejadas por otros,
recuerdos de Primavera plasmados en Otoño.
O en Invierno,
o en diez estaciones imaginarias.
A veces me parece que camino en círculos.
A veces me parece que voy hacia la Nada.
¡Si tan sólo supiera que llegaré a buen destino!
Pero no hay mapas en la tierra de los sueños fugitivos.
Sólo sus rastros y algunos anhelos perdidos.
Vestigios de un ayer que aún vive en el futuro.

De vez en cuando mi fuerza se desvanece,
pero un ángel me sostiene con su aliento.
Me hace sentir que no todo está perdido,
que mi Norte está fijo más allá de la bruma.
Cierro los ojos y corro.
Corro hacia el infinito.
No escucho más que el eco de mis propios pensamientos,
y un murmullo que se esconde en los arbustos.
Quizás sean susurros de espíritus vencidos.
Fantasmas de ideales rotos dominados por el realismo.
Sigo corriendo haciéndoles caso omiso,
queriendo alcanzar al horizonte.
Algún día todo se habrá despejado.
Mientras tanto,
abro mis párpados y noto que ha anochecido.
Mas la niebla no me permite observar estrellas en el cielo.
Pero en mi mente veo a una que brilla más que todas juntas.
Una Supernova que ha olvidado extinguirse.
Cierro mis ojos nuevamente y la veo aún más claramente.
Un poco más adelante, indicándome el camino.
Decido seguir mi instinto y aceptar ser guiado por sus destellos.

Persiguiendo a su luz incandescente,
ya no necesito abrir mis ojos de nuevo.
Continuaré mi camino soñando, dormido.
Como viviendo un sueño dentro de otro sueño,
y despertando en el más profundo de los encantos.
Contigo.


Canción para acompañar:

* Snow Patrol - "Chasing Cars"


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-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20060908

Veladas Perfectas

Gotas de lluvia pueblan las ventanas,
sombras diminutas adornan nuestras caras.
A través de vidrios que se empañan,
un rayo de sol se cuela y el rostro le ilumina.
El mío hace rato que se encuentra iluminado,
como sucede cada vez que la contemplo a ella.

De vez en cuando me mira y se sonríe.
Yo pretendo no estarla viendo.
¿Cómo hago para no observarla,
si no hay nada tan perfecto ante mis ojos?
Como perfectos son los momentos que estoy a su lado,
momentos en los que vivo un sueño que no es etéreo.
¿Qué mejor que soñar y estar despierto?

“Adónde te gustaría comer?”, me pregunta,
Pero yo estoy concentrado en lo feliz que soy en ese instante.
“¿Qué importa?”, pienso.
“¡Cualquier cosa!”, digo.
Y el sonido repetitivo del limpiaparabrisas hace de telón de fondo,
y mi mente hace un esfuerzo por dar alguna sugerencia.
A ella parece gustarle la idea,
se emociona al describir lo que espera conseguir en la carta,
¡Qué linda se ve emocionada!
¡Cómo me gusta verla contenta!

Si tan sólo supiera que sin importar el plato que pida,
ni el sitio adonde vayamos,
la velada siempre será perfecta,
simplemente por el hecho de estar con ella.


Canción para acompañar:

* Sugarcult - "The Investigation"

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.