20050730

El Tesoro que no quería ser Encontrado

Dicen que se puede saber mucho de una persona por lo que lleva en sus bolsillos, pero lo único que podría decirse al respecto sobre Jack Strauss es que, sencillamente, le encanta guardar todo lo que encuentra. “¡Nunca sabes cuándo puedes necesitar cualquier cosa!”, es lo que siempre dice como excusa cada vez que recoge un objeto nuevo; pero... ¿qué utilidad se le puede dar a los objetos que ahora mismo se encuentran en sus pantalones? Estos son: la mitad de un viejo sándwich de mantequilla de maní, tres clips, una bolsita de metras o canicas, un carrito de juguete sin ruedas, las ruedas de este carro de juguete, un imán, un trozo de tela, el recorte de un artículo de periódico sobre el lanzamiento de un cohete espacial, unos caracoles y dinero de mentira. Sólo hay una cosa que a la gente le extraña más que el hecho de que el joven aventurero guarde todos estos artículos, y esta es: ¿cómo le caben tantas cosas en sus pequeños bolsillos?

Algunos piensan que los pantalones de Jack son mágicos. Otros -menos imaginativos-, sostienen que el curioso chico simplemente posee un extraordinario método de recolección de cachivaches. Sin embargo, cómo guardar algo en sus saquillos no era lo que más preocupaba a Jack en este preciso momento, sino -más bien- cómo sacar cualquier cosa de allí. La mantequilla de maní, por ejemplo, podía serle de gran ayuda ahora mismo. “¡Si tan sólo pudiera encontrar la forma de llevar el sándwich hasta mis manos!”, es lo que le venía a la mente cada vez que observaba a sus extremidades superiores encadenadas a la pared. Él sabía que con la jalea de maní le sería más fácil deslizar sus manos a través de las cadenas para así liberarse, pero no tenía forma ni manera de sacar al emparedado de sus bolsillos bajo las condiciones en las que se encontraba; por lo que, cansado ya de insistir, prefirió dedicarse entonces a reproducir en su mente cómo fue que empezó todo.

Esa mañana, Jack había estado jugando como de costumbre con su prima Amy a orillas del mar. El día prometía ser igual de aburrido que el anterior, de no ser porque el curioso niño divisó algo flotando en el mar que llamó su atención: una botella. Dentro de la botella, había una hoja enrollada que Jack extendió hasta darse cuenta de que –como era de esperarse- se trataba de un mapa. "¡Debe ser el mapa de un tesoro!", naturalmente dijo él. Amy, quien era un poco más sensata, le advirtió: "No debe ser nada. Seguramente, algún sin oficio dibujó un mapa y lo metió en una botella para fastidiar a gente curiosa como tú”. “¡No importa!”, insistió él, “¡Vamos a averiguarlo!”.

El incansable investigador reconoció un dibujo peculiar en el mapa: el perfil de un ángel, y recordó a una roca situada en un acantilado y que vista desde cierto ángulo siempre le pareció que tenía forma de querubín. “Sé dónde es esto, ¡ven conmigo!”, se apresuró a decir exaltado, pero su prima no tenía los mismos ánimos que él. “¡Olvídalo!”, le recomendó Amy, “¡Vamos a almorzar que nos esperan en casa!”. Sin embargo, Jack ya tenía un plan para después de almuerzo.

Dispuesto a continuar solitariamente su expedición, cogió su bicicleta y se encaminó rumbo al acantilado con la roca en forma de ángel. Llevaba puesta una camisa azul desabotonada sobre una franela blanca, sus pantalones verde militar con bolsillos por doquier y sus botas favoritas. Podría decirse que ese era su uniforme de aventurero. No tardó mucho en llegar al acantilado –no quedaba lejos de casa-, y sin perder tiempo se colocó frente a la roca en cuestión y abrió el mapa. Siguió todas las instrucciones que allí aparecían con referencia al serafín rocoso (con ayuda de la brújula de su reloj), y al cabo de un rato se encontró frente a la entrada de una cueva.

“¿Dónde está escondido el tesoro secreto de los templos sagrados?”, le preguntó bruscamente un pirata a Jack interrumpiendo su sesión de recuerdos. “¡No te lo diré!”, le respondió en seguida el pequeño valiente. “¡Me lo diréis o no diréis nada más en vuestra vida!”, le amenazó el corsario. “Señor, ¡es sólo un niño!”, le susurró otro pirata al altanero que hacía las preguntas. “¿Qué creéis que van a decir de mí en el club de piratas si se enteran de que dejé que alguien se saliera con la suya simplemente porque era un niño? ¿Qué van a pensar de mí? Tengo una reputación que mantener, así que: ¡ ó habla o haré que lo disequen!”, argumentó categóricamente el corsario de la reputación que mantener, y luego ordenó que le quitaran a Jack todo lo que traía consigo en los bolsillos. “¿Para qué es toda esta basura?”, le continuó interrogando el líder de sus captores, “¿son acaso pistas para encontrar al tesoro?”. Jack no respondió. El pirata, armándose de paciencia, le preguntó al niño: “Hijo, ¿Cómo os llamáis?”, y el joven aventurero recordó entonces que ya en el mismo día le habían hecho esa misma pregunta con otras palabras.

Cuando entró en la cueva, lo hizo sin pensarlo mucho. Jack conocía poco de miedo y ese tal vez era su gran problema. Todo estaba oscuro allí adentro y de vez en cuando se escuchaba a los murciélagos revolotear entre estalagmitas y estalactitas, pero a él no le molestaba. Lo que sí le molestó fue escuchar también a otras voces a medida que iba avanzando, pero se tranquilizó cuando llegó al final de la cueva y vio que las voces eran de un niño y una niña que hablaban un idioma desconocido para él. No le parecieron peligrosos a Jack, por lo que no se preocupó en esconderse de ellos. “Hola, ¿cómo te llamas?”, le preguntó la niña apenas al verlo y en el idioma que el joven Strauss sí comprendía. “¡Jack!”, respondió sin titubear: su nombre de aventuras. “¡Me da gusto conocerte, Jack! Mi nombre es Sally y el de él es Paul. Estamos buscando algo muy valioso para nuestro pueblo”, le comentó amablemente la pequeña. Acto seguido, ella le explicó todo lo que sabía sobre el tesoro secreto de los templos sagrados, y Jack le explicó las razones por las cuales él se encontraba allí. El buscado tesoro fue escondido por los ancestros de Paul y Sally hace muchos años y nadie sabe qué hay dentro de ese cofre, pero se dice que el tesoro le da poderes extraordinarios a quien lo encuentra, por lo que no debe caer en malas manos.

Paul y Sally tenían un mapa muy parecido al de Jack, pero tenía algunas diferencias no fácilmente perceptibles. Mientras analizaba ambos mapas, el perspicaz niño notó que puestos uno al lado del otro, los dos trozos de papel en conjunto formaban la silueta de un ángel, por lo que llegó a la conclusión de que las pistas sobre el tesoro las encontraría en la roca que estaba afuera, y que la cueva sólo había sido una distracción para desviar la atención. De nuevo frente a la famosa roca, ninguno de los tres encontró nada en ella que los pudiese guiar hasta el tesoro. Decepcionado por no tener idea de qué hacer ahora, Jack se recostó en la piedra para mirar hacia el mar y se dio cuenta de algo: a lo lejos había una isleta con un árbol de forma exactamente igual a la de la roca donde estaba apoyado. El mapa se refería a esa isla.

“¡Jack!”, respondió el valiente explorador sin titubeos, ya estaba acostumbrado a su nombre de aventuras. “¿Jack qué? Todo aventurero que se respete debe tener también un apellido, como Robin Hood, Robinson Crusoe o yo, ¡el Capitán John Cejanegra!”, le insistió el pirata. Jack nunca se había detenido a pensar en un buen apellido de aventuras, así que tuvo que improvisar. Viendo sus objetos personales sobre la mesa, vio que en el reverso del artículo sobre el lanzamiento de un cohete al espacio, estaba una biografía de Johann Strauss, y le pareció bien tomar prestado su apellido. “Strauss, Jack Strauss”, le dijo a Cejanegra, y este se conformó con esa respuesta. Tuvo suerte de que ninguno de los piratas salvo el capitán supiera leer, y este era demasiado perezoso como para tomarse el trabajo de leer el artículo sobre la mesa. “Bien, Jack”, le dijo el líder de los corsarios antes de retirarse, “os voy a dar la oportunidad de salvar vuestra vida ganándome en un duelo de espadas en la cubierta”. Luego agregó entre risas: “Eso es para que no digáis que no os tuve ninguna clase de compasión”.

La única forma que tenían para llegar a la isleta era nadando, mas esta estaba demasiado lejos para Jack. “¿Cómo vamos a hacer para resistir nadando hasta allá?”, les preguntó el joven Strauss a sus nuevos amigos ya cuando estaba en el agua con todo y ropa. “Jack, ¡mira nuestros pies!”, le sugirió Paul, y cuando Jack intentó verle los pies se sorprendió al ver que no estaban, en su lugar había una cola de pez. Paul y Sally eran ahora mitad hombres mitad peces. “¡Vaya, pensaba que no existían las sirenas!”, acotó el asombrado niño, y luego agregó: “Ustedes pueden nadar con facilidad, ¿cómo voy a hacer yo?”. “Ya pensamos en eso, Jack, Saldur te va a ayudar”, le dijo Sally mientras le señalaba a un simpático delfín que venía en camino, “¡sujétate de su aleta y él te llevará hasta la isla sin problemas!”.

Fue divertido el trayecto con Saldur, pero al llegar a la isleta se tuvo que separar de él mientras exploraba fuera del agua. Rápidamente llegó Jack hasta el árbol con la forma angelical y se dispuso a observar. De nuevo se había quedado sin pistas. "¡Este tesoro no quiere ser encontrado!", se quejó él, pero viendo hacia la costa en tierra firme, se fijó en que había otra cueva a la que se llegaba desde el mar y cuya entrada -adivinen qué- también formaba la silueta de un ángel. Emocionado, comenzó a correr hacia donde lo estaban esperando Paul, Saldur y Sally para contarles; mas fue capturado por piratas antes de que pudiera avisarles, y así fue que empezó todo este lío.

Ahora la única forma de escapar para Jack Strauss era venciendo en duelo al Capitán Cejanegra, quien era mucho mayor que él. A Jack le asignaron una espada más pesada que él mismo, por lo que ni siquiera podía sostenerla como debía. Si luchaba, Jack sabía que estaba perdido, pero mirando hacia el mar encontró la solución a su problema. Introdujo una de sus manos en sus bolsillos, tomó la bolsita con las metras (canicas) y las arrojó al suelo provocando que muchos de los piratas se cayeran. “¡Atrapádlo!, no dejéis que se os escape”, se apresuró en decir el Capitán, “¡Ya bastante irrespeto sufro por ser lampiño y sin barba y verme obligado a llamarme Cejanegra, como para permitir que os burléis de mí también por no poder controlar a un niño!”. Pero no había terminado de decir esto cuando ya Jack había saltado hacia el mar. Abajo lo estaban esperando Saldur, Paul y Sally, para ayudarlo en su escape.

Con Saldur nadando a toda velocidad, lograron perderse de los piratas y llegar hasta la cueva que Jack había visto desde la isla. Luego de mucho caminar dentro de la cavidad, lograron divisar un cofre que seguramente era el que estaban buscando. ¡Por fin iban a poder ver qué era lo que contenía el fulano tesoro! Lentamente, se acercó Jack Strauss hasta el baúl y poco a poco comenzó a abrirlo. De pronto, un ruido ensordecedor los atormentó a todos., haciendo que el niño se tapase sus oídos y cerrase sus ojos. Cuando los abrió de nuevo, lo primero que Jack vio fue a su madre apagando el despertador junto a su cama y diciéndole:

“Juan, ¡despierta! ¡Vas a llegar tarde al colegio!”.



** Para los niños aventureros que todos llevamos por dentro.


Cancion para acompañar:

* Ludo - "Hum Along"

Película recomendada de la semana:

* "The Goonies" (1985) [8/10]. Cast: Sean Astin (Sam en Lord of the Rings).

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050724

El Sonido del Silencio

Lo que está a continuación lo escribí hacemucho tiempo y la verdad es que, de mis escritos,es de los que menos me gusta,pero lo coloco aquí en esta oportunidad -sin editar- para, no sé, ver si he avanzado algo. Espero que no les parezca tan desastroso.

"¿Puedes imaginar por un momento lo que se siente querer decir algo y no poder hacerlo?. Seguramente puedes imaginarlo, todos en algún momento hemos experimentado esa sensación de impotencia que sentimos cuando queremos hacer algo pero por alguna razón no podemos. Ahora trata de imaginar el tener que experimentar dicha sensación durante cada minuto de tu vida, probablemente te resultará difícil imaginarlo, porque es difícil pensar que alguien sea capaz de soportarlo.


Claudia no podía hablar, un defecto de nacimiento se lo impedía. Sin embargo, lo que más le molestaba a Claudia no era el hecho de no poder hablar, sino querer hacerlo. No le gustaba la impotencia que sentía cada vez que quería decir algo y se encontraba con que era incapaz de hacerlo, lo que le sucedía prácticamente cada minuto de su vida. Por supuesto que podía comunicarse a través de señas o del lenguaje escrito, pero no siempre podía contar con lápiz y papel para expresarse, y mucho menos contar con un interlocutor que le entendiera por medio de señas. Además, a ella le frustraba tener que emplear dichos métodos para expresarse, porque no podía escribir o comunicarse con señas con la misma velocidad con la que pensaba, problema que no existiría si pudiera hablar, y le frustraba aun más utilizar señas para expresarse porque le molestaba de sobremanera que las personas asumieran entonces que además de muda era sorda y que le contestaran con señas en lugar de palabras.

No ha de extrañar mucho entonces que a Claudia le gustase pasar tanto tiempo sola en el ático de su casa contemplando el bosque desde la ventana, ya que sin nadie con quien hablar evitaba sentirse frustrada tan a menudo. Sin embargo, esto es algo que sólo te resulta comprensible si te pones en el lugar de Claudia, pero ponerse en su lugar no era una práctica frecuente en su familia. Por lo tanto, a ellos sí les resultaba extraño que la pequeña pasase tanto tiempo sola frente a la ventana del ático, pero fueron lo suficientemente sensatos como para no impedírselo. Sólo su padre comprendía las razones que la impulsaban a querer estar sola, pero no entendía por qué le gustaba pasar tanto tiempo en el ático cuando podía aislarse en su propia habitación si así lo deseaba. En su deseo de averiguar qué había en el ático que atraía tanto la atención de Claudia, su padre subía cada noche y se paraba junto a ella en la ventana, la abrazaba con una mano y le preguntaba qué era lo que tanto hacía en ese lugar, y cada noche recibía la misma respuesta, la cual consistía en absolutamente nada, simplemente ella no le respondía. Entonces su padre le daba un beso en la frente y la dejaba nuevamente sola.

Los años pasaron y religiosamente dicho ritual se repetía casi todas las noches, hasta que el padre de Claudia, víctima de una grave enfermedad, en su lecho de muerte le repitiera a su hija la misma pregunta que nunca le había querido contestar. La respuesta esta vez no fue distinta, pero su padre en lugar de besarla en la frente le dijo: “Escucho y escucho, pero no oigo nada”. A lo que ella le contestó por medio de señas: “Por eso es que nunca escuchaste mi respuesta. La gente está por lo general tan ocupada en sus cosas que no se dedica a escuchar realmente. Sólo escuchan lo que quieren oír o lo que no necesita mucho esfuerzo para escucharse. Yo me dedicaba a escuchar lo que no quería ser escuchado. Si prestas atención, puedes escuchar los infinitos susurros del bosque o más allá de él arrastrados por el viento, una sinfonía compuesta por los delicados sonidos de cada ente de la naturaleza, o palabras emitidas más allá de donde nuestros ojos pueden ver. Cada objeto tiene una historia que contar pero no tiene quien la escuche. Es como una música eterna que se pierde en la nada si nadie se detiene a escucharla. Cada día yo escuchaba lo que estaba callado como yo.”

Su padre entonces la besó en la frente, cerró los ojos y escuchó como su hija con mucho esfuerzo le susurraba al oído: “escucho”, y pudo recordar que su hija cada noche le había susurrado esa misma palabra, pero aunque siempre la oyó, nunca la había escuchado realmente. Estaba feliz porque por fin había logrado comprender totalmente a su hija, y aunque era el último día de su vida, sabía que por toda la eternidad podría escuchar ahora el sonido del silencio."

20050722

Lugares Comunes...

Cuando quieres a alguien, es difícil expresarlo sin caer en cursilerías. Más difícil aún es ser cursi sin caer en lo ridículo, a lo cual yo le tengo cierto temor. Sin embargo, al igual que cuando te sucede algo malo y la mejor manera que encuentras de desahogarte es gritando una mala palabra, de vez en cuando la única manera de expresar lo que sientes es siendo algo cursi, así esto implique el enorme trabajo de poner en evidencia que eres vulnerable y que no estás hecho de acero.

Por lo tanto, puedo usar esto como pretexto para desahogarme sin temor en rayar en lo cursi. Podría empezar entonces diciéndole que no puedo vivir sin ella, de no ser por el hecho de que le estaría mintiendo: la verdad es que sobreviviría. Pero... ¿qué clase de vida sería? Seguramente, no la clase de vida que yo querría sobrevivir. Más que no poder vivir sin su presencia, el asunto es que no quiero vivir con su ausencia, aunque aclaro que muchas veces no hace falta estar presente físicamente para evitar estar ausente.

No voy a decirle que pienso en ella siempre, pero sí que lo hago frecuentemente, incluso cuando no debo pensar. Tampoco le diré que sus ojos son como luceros, por más que me cueste dejar de mirarlos... o que me falta el aire si no está, porque lo único que falta son las ganas de respirar, no el aire. Definitivamente, no le diré que me muero por su sonrisa, pero sí por hacerla reír, porque eso significa que es feliz. Después de todo, esto es lo que importa.

Dejando a un lado los lugares comunes, mejor le digo lo que sinceramente me ocurre. Me ocurre que con ella, uno más uno deja de ser dos para pasar a serlo todo, de la misma manera que dos menos uno es sencillamente igual a nada. Me ocurre que hay un antes y un después de haberla conocido, porque saber que existe, saber que es real, ya es motivo suficiente para tener esperanza y para tener ilusiones. Me ocurre que con ella todo tiene sentido y al mismo tiempo nada lo tiene. Me ocurre que estoy adicto a ella y que prefiero morir de mi adicción que encontrarle cura. Me ocurre que no quiero despertar nunca de este sueño.

Lamentablemente, a veces es inevitable despertarse...

Cancion para acompañar:

* The Exies - "Tired of You"

Película recomendada de la semana:

* "Before Sunset" (2004)[10/10]. Director: Richard Linklater. Cast: Ethan Hawke, Julie Delpy. No he visto Before Sunrise.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050717

El Mundo Según John Irving


Si por mí fuese, no habría día en el que yo no me levantase tarde. No tanto por perezoso, sino porque es en la mañana cuando más sueño yo tengo. Esto tiene una razón de ser: me cuesta despertarme temprano porque también me cuesta muchísimo dormirme. No importa a que hora me acueste, siempre paso dos o tres horas dando vueltas en la cama antes de lograr entrar en los dominios de Morfeo (excepto, claro está, cuando estoy realmente cansado), y les puedo dar mi palabra de que esto no es nada divertido.

Lo que causa que me cueste tanto dormirme es, en mi opinión, que se me hace muy difícil no pensar en nada. Todo el tiempo tengo varias ideas rondando en mi cabeza simultáneamente. De hecho, algo que siempre detestaba que me pidieran era poner mi mente en blanco porque se dice muy fácil, pero… ¿cómo se hace?, ¿cuál botón debo presionar para que automáticamente palidezca mi mente? Lo que hacía en estos casos era imaginarme a una gran pared blanca que cubriera todo lo posible en mi imaginación. El problema estaba en que debía concentrarme tanto en ese muro para no distraerme pensando en otra cosa, que muchas veces dejaba de prestarle atención a la persona que en primer lugar me había pedido poner mi mente en blanco.

Como me aburría tanto dar vueltas en mi cama sin hacer nada, me creé el hábito de leer por las noches hasta que los ojos prácticamente se me cerraran solos. Igual siempre parte del sueño se desvanecía cuando echaba el libro a un lado y me disponía a dormir de verdad, pero de que me resultaba mucho más fácil dormirme de esta forma no había ninguna duda. Así que desde muy pequeño fui leyendo libros de Kipling, Andersen, y de cuanto autor de cuentos infantiles –y no tan infantiles- pasara por mis manos (hubiese matado por un libro tipo Harry Potter en esta época). Sin embargo, llegaban momentos en los que ya no tenía nada que leer y le pedía a mi mamá que me encontrase algo más. Yo debí atormentarla bastante porque uno de los libros que me dio para leer en una ocasión fue el primer tomo de una enciclopedia llamada: “El Mundo Pintoresco”, en la que cada tomo abarca un continente entero. Leí todo el perteneciente a África y parte del de Europa, por lo que antes de cumplir los 9 años yo estaba lleno de datos inútiles como, por ejemplo, que la distancia más corta entre España y Marruecos es de apenas 15 kilómetros a pesar de estar en dos continentes diferentes y separados por agua, o también que Erik El Rojo descubrió Groenlandia. Hubiese leído los cinco tomos de no ser por el hecho de que me obstiné de hacerlo. A partir de ese momento, decidí buscar yo mismo lo que iba a leer en lugar dejarle esa tarea a mi madre. De todos modos, luego vino la era del Nintendo, las PCs, y –mucho después- de Internet; por lo que dejé de leer tanto como antes. De hecho, durante algún tiempo no leí ningún libro por iniciativa propia sino únicamente los que me obligaron a leer en el colegio.

Sin embargo, poco antes de que empezara mi era universitaria, encontré en mi casa una colección de libros que habían dado lugar a películas que llamó mi atención. Recuerdo haber leído primero el de Thomas Harris del “Silencio de los Corderos”; luego uno de John Le Carré llamado “La Casa Rusia”, cuya película protagonizaron Sean Connery y Michelle Pfeiffer (la verdad es que no recuerdo si me aburrió más la película ó el libro); “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Ken Kesey; y no recuerdo cuántos más hasta que llegué a un libro sobre el que supuestamente se había hecho una adaptación cinematográfica con Robin Williams y Glenn Close (que aún no he podido ver), pero con un título que llamó mi atención: “El mundo según Garp”, de John Irving. Hoy en día es mi libro favorito.

Lo mejor de John Irving es su estilo narrativo. Distinto al de cualquier otro. Podría pasar horas describiéndolo, pero no sería la misma cosa. Tienen que leerlo para saber a qué me refiero. Para resumir, sólo voy a decir que es muy sarcástico, ameno y original. Es un narrador por excelencia, incluso un emocionante partido de ajedrez entre dos personas ciegas te podría parecer interesante si fuese narrado por él. Cuando uno termina de leer uno de sus libros, se queda con ganas de leer más.

Para las personas conservadoras, Irving puede no gustarles mucho por lo poco tradicionalista que es y, especialmente, porque la vida sexual de sus personajes siempre tiene un papel importante en la trama de sus novelas. Además, la polémica constantemente está presente en sus obras. En Garp, por ejemplo, uno de los caracteres secundarios es un transexual; en “Hotel New Hampshire”, el protagonista se enamora de su hermana, quien a su vez es víctima de una violación; y en “Princes of Maine, Kings of New England” (no he leído el libro pero si vi la película), uno de los protagonistas es un doctor que practica abortos. Si estos temas no son de tu agrado, entonces lee “A Prayer for Owen Meany”, una excelente novela sobre un niño con problemas de crecimiento pero muy maduro e inteligente, que vive seguro de que Dios lo tiene destinado a ser un héroe. Owen Meany es uno de los personajes más interesantes, completos y complejos que he tenido la oportunidad de leer.

A pesar de no ser tan famoso como Stephen King, Irving es bastante conocido en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Austria y Holanda. Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, estas son: “El mundo según Garp” (no he tenido la oportunidad de verla); “The Hotel New Hampshire” (Jodie Foster, Rob Lowe tampoco la he visto); Simon Birch (Ashley Judd, Oliver Platt, Jim Carrey), que está inspirada –no basada- en “A Prayer for Owen Meany”; The Cider House Rules (Sir Michael Caine, Tobey McGuire, Charlize Theron), basada en “Princes of Maine, Kings of New England” y por la que el mismo John Irving ganó un Oscar a mejor guión adaptado; “The Door in the Floor” (Kim Bassinger, Jeff Bridges), que trata sobre la primera mitad de “A Widow for a Year” (la película se llamó “La puerta en el suelo” porque uno de los personajes escribe cuentos infantiles –excelentes, por cierto- y uno de ellos se llama así), y dentro de poco saldrá una película basada en The Fourth Hand, su último libro pero también el que menos me gusta.


Dicen que si quieres escribir, debes buscar un libro o un escritor que sea algo especial para ti y dejarte influenciar lo más que puedas por él. Para mí, ese escritor es John Irving. Gracias a él descubrí cuánto me gusta hacerlo. Si tienen la oportunidad de leer un libro de él, háganlo, no se arrepentirán de conocer cómo es el mundo según John Irving.


Canción para acompañar:

* Counting Crows - "Mr Jones".

* Our Lady Peace - "Where Are You?" (Nuevo single del disco "Healthy in Paranoid Times" que sale el 30 de agosto).

Libros recomendad0s de la semana:

* El mundo según Garp (The world according to Garp).
* A Prayer for Owen Meany (Hasta donde sé, no ha sido editado en español).
* Una Mujer Difícil (el nombre con el que tradujeron a "A Widow for a Year").

Película NO recomendada de la semana:

* "A Love Song for Bobby Long" [1/10] con John Travolta y Scarlett Johansson. No pierdan su tiempo viendo a este somnífero visual.
* "The War of the Worlds" [7/10]. En general, la película no puede decirse que es mala, pero el final es decepcionante (y no me refiero a lo que ocasionó el fin de la guerra).

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050709

19:36

Un niño que lloraba en los brazos de su madre atrajo por un momento su atención, que luego depositaría nuevamente en la oscuridad que dominaba el otro lado de la ventana del vagón. Ya había desistido de la idea de apartar de su frente los rebeldes mechones de cabello que se resistían a mantenerse retenidos por su oreja derecha y que eran impulsados, una y otra vez, por el aire proveniente del abanico improvisado de papel que atenuaba -aunque levemente- el calor que sentía. El aire acondicionado, como era costumbre en las horas pico, no estaba en funcionamiento.

Un soplo de resignación salió de sus labios cuando, para variar, el metro se detuvo de pronto en medio del último trayecto que faltaba para llegar a la estación adonde ella se dirigía. Ya en la mañana había pasado algo igual cuando ella iba retrasada para su trabajo por querer dormir “cinco minutos más”. Ese fue sólo el principio de lo que iba a ser un pésimo día para ella: el perro de su vecina intentó orinarle los pies cuando se disponía a salir de su apartamento, se perdió de una reunión importante en su trabajo por llegar tarde, se pisó un dedo cuando intentaba cerrar una gaveta de su escritorio y, para colmo, no fue sino cuando sus compañeros comenzaron a burlarse de ella que se percató de que se había maquillado un ojo sí y el otro no. Por si todo esto fuera poco, se empapó toda debido a la lluvia cuando caminaba de su trabajo a la estación de metro y ahora, además de que se encontraba varada en el medio de dos estaciones, la incomodaba un necesitado sexual de unos 18 años de edad que descaradamente no le quitaba la vista de encima. Se imaginaba que él la imaginaba desnuda a ella, valga la redundancia.

Curiosamente, esta no era la primera vez que, en la misma semana, alguien lo tenía a él por sádico. Cuatro días antes una mujer de esas adultas contemporáneas, salió despavorida de uno de los vagones porque él, desde el momento en que se montó hasta la estación siguiente, mantuvo su mirada todo el tiempo fija en ella. Solamente en el último mes, había ocurrido algo similar al menos unas seis veces. Lo irónico de todo es que él se creía todo un galán, el propio “terror de las mujeres”, y lo era… solo que literalmente.

Al menos una mujer no se espantó ante su insistente mirada. Una señora cincuentona sentada junto a la mujer con la mala suerte creía que “el terror” la estaba viendo era a ella. Atribuía ese logro al nuevo salón de belleza al que asistía últimamente y a la vestimenta moderna que siempre se preocupaba en vestir. Se lamentó porque el que la miraba era un chico que bien podía ser su hijo y no el señor de buen porte que sostenía una bolsa azul en la mano y que estaba parado junto a la puerta del tren. Sus principios morales jamás le permitirían tener una aventura con alguien tan joven como el que la estaba mirando, pero con ese señor sí le permitirían hacer lo que fuese. Sin embargo, el hombre de buen porte ni siquiera se había percatado de la existencia de la cincuentona “pava”. Estaba demasiado concentrado en la cara de emoción que pondría su hijo cuando le entregase la pista de carros que llevaba en la bolsa azul. No veía la hora en que el metro continuara su marcha. En medio de su desespero, se logró distraer recordando los viejos tiempos en los que cortejaba a la que hoy era su esposa. Un joven impaciente con un ramo de flores en la mano a pocos metros de él le había traído a la mente esas memorias.

Como casi todos los demás, el muchacho de los claveles también estaba preocupado por el retraso que presentaba el metro, ya que su novia lo estaba esperando dos estaciones más adelante y temía no poder llegar a tiempo. Únicamente a dos personas parecía no importarles si el metro avanzaba o no: a un hombre y a una mujer que en ningún momento habían cesado de besarse. "¡Se perdieron las buenas costumbres!”, se lamentaba una señora mayor sentada frente a ellos con cada beso que se daban, y la verdad es que daba la impresión de que ellos creían que estaban en un motel en lugar de en un vagón del metro.

Exactamente 19 minutos con 36 segundos tardó el metro en moverse de nuevo, y la mujer con el mal día continuó viendo fijamente a la ventana ante la mirada penetrante de su acosador. La señora cincuentona, por ende, seguía entusiasmada pensando que la acosada era ella. El señor con el regalo para su hijo y el joven con el ramo de flores aún estaban impacientes por llegar rápido, pero se sentían aliviados por el hecho de que ya no estaban varados en medio de la nada. También los besos de la amorosa pareja prosiguieron tranquilamente, así como los lamentos de la señora mayor sentada frente a ellos. Todo se mantuvo igual, e inclusive yo, luego de los casi veinte minutos que estuvo el tren detenido, continué imaginando historias de personas que ni siquiera conocía.

Canción para acompañar:

* Straylight Run - "Existencialism on Prom Night" (por el video).

Película recomendada de la semana:

* "La Intérprete" (2005) [8/10] Director: Sydney Pollack. Cast: Sean Penn, Nicole Kidman.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050702

Cigarrillos Imaginarios

Un día, durante una clase de física en la universidad, el profesor comenzó a explicar las leyes de la óptica y en particular aquella que dice que un rayo de luz se refleja con el mismo ángulo con el que incide sobre una superficie. "Ohhhhh!", exclamaron perplejos algunos de los estudiantes -no todos-, como si les acabasen de demostrar más bien la teoría de Schrödinger de la mecánica cuántica. "¿Nunca jugaste con una linterna cuando eras niño?", le pregunté entonces a uno de mis estupefactos compañeros, a la vez que recordaba una ocasión en la que hubo un apagón eléctrico en mi casa y jugando con una linterna pasé frente a un espejo. En aquella oportunidad, noté que el espejo reflejaba a la luz con la misma inclinación (en aquella época no sabía que a eso se le llamaba "ángulo") con la que yo acercaba la linterna, por lo que se me hizo evidente entonces lo que posteriormente conocería como la Ley de la Reflexión de la Luz. En esa clase de física fue que pude constatar que no siempre lo que es obvio o cierto para ti lo es también para las demás personas. Lo más curioso de todo es que esto no sólo aplica para demostraciones de teorías físicas, sino también para casi todo, incluso: emociones y sensaciones.

Yo siempre fui buen estudiante, mas nunca me gustó estudiar salvo aquellos temas que en realidad me interesaran. Sin embargo, hacía el sacrificio no por los regalos que me pudieran dar mis padres al final del año escolar, sino por la sencilla razón de que yo siempre creí que era importante salir bien para poder estudiar luego una buena carrera (de haber sabido entonces que con presentar una prueba de admisión bastaba para entrar a la universidad, tal vez la historia hubiese sido distinta). Estudiar una buena carrera era, según me habían enseñado, un paso necesario para tener éxito y lograr todo lo que yo quería. En realidad, independientemente de si esto era cierto o no, lo que me motivaba no era la universidad en sí sino tener sueños y querer cumplirlos. Llámese ambición, ganas de superarse, o lo que sea; el deseo de lograr una meta siempre ha sido como una chispa que llevo dentro de mí y que nunca ha dejado de impulsarme hacia delante. Se puede decir que lo que me da fuerzas para dar cada paso son las ganas de llegar a mi destino. Pues bien, desafortunadamente esta chispa no todo el mundo la tiene.

Es triste cuando veo a personas que alguna vez estudiaron conmigo en el colegio estancadas en algo que no tiene ningún futuro, conformándose con cualquier cosa. Y no me refiero sólamente a que no se hayan preocupado por sacar una carrera, porque esto no es requisito indispensable para perseguir un sueño; me refiero es a que no hacen nada que los pueda llevar a lograr una meta, por la sencilla razón de que no las tienen. No les interesa ganar dinero excepto cuando se trata de dinero fácil, ni les motiva tratar de enorgullecer a alguien o a ellos mismos, no intentan poder vivir mejor; mas no porque no les gustaría, sino porque no se creen capaces de obtener algo más. Lamentablemente, estas personas llevarán vidas monótonas y aburridas hasta que algún día se den cuenta de las oportunidades que habían estado perdiéndose.

Lo peor que le puede pasar a alguien es no tener ambiciones, porque esto inevitablemente lo volverá un infeliz. Por fortuna, aún me quedan bastantes metas que alcanzar...


Imaginary Cigars

She slowly smokes an imaginary cigar,
while she thinks about her destiny.
She realizes all she has done is nothing
and she's not sure if that's about to change

From the dirty chair where she was sitting
to the most comfortable spot in her bed,
a tiny idea begins his stunning rise
and suddenly it covers all of her mind.

and when is only the silence who can give you some advice,
even the most stupid idea can look like the better one

If only she knew that never it's too late,
that never it's too late to start doing something,
something for her life, something for herself,
something to give some purpose to a life without one,
but how can you explain her this when all she has are imaginary cigars?

She feels the cold iron taste her veins,
in the loneliness of a small bathroom.
She regrets not to have someone to say goodbye,
at the same time that a drop of blood touch the floor

and when is only the silence who can give you some advice,
even the most stupid idea can look like the better one.

If only she knew that never is too late,
that never is too late to start doing something,
something for her life, something for herself,
something to give some purpose to a life without one,
but maybe it's too late to make her know this

And while all of her life
passed in front of her,
the smell of a rose
and the smile of a child,
her favorite song,
a hug from someone she loved,
an unexpected kiss,
and every little thing
that she never cared about,
make her realize
the mistake she has made,
but now it's too late
because the brightest spot
in her beautiful eyes
slowly has begun to fade


Canción para acompañar:

Jimmy Eat World - "Futures".

Película recomendada de la semana:

* "Hombres de Honor" (2000) [7.5/10] Director: George Tillman Jr. Cast: Robert de Niro, Cuba Gooding Jr.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050626

Jane...

Abrió sus ojos y de inmediato supo que había despertado en una habitación que no era la suya. La incandescente claridad que embriagaba al lugar era muy diferente a la tenue luz que solía haber en el dormitorio de paredes azules en el que estaba acostumbrado a iniciar sus mañanas. En medio de su confusión, sintió la necesidad de levantarse para averiguar dónde estaba, mas no pudo salir de la cama: estaba atado a ella. “¡Auxilio!, ¡Sáquenme de aquí!, ¡Jane, ayúdame!”, comenzó a gritar tontamente como si las personas que lo tenían atrapado fuesen a entrar a liberarlo sólo porque él así lo quería. Entraron, por supuesto, pero no precisamente a complacerlo.

“¡Sujétenlo contra la cama!”, ordenó el más viejo de los seis hombres de blanco que irrumpieron en la habitación. Mientras daba instrucciones, preparaba –con una tranquilidad pasmosa- la dosis de fármacos que procedería a suministrarle al escandaloso individuo. “Ya va a venir Jane, ¡tranquilo!”, le dijo al pobre muchacho a medida que le iba inyectando el coctel de barbitúricos. Minutos después, los gritos de desesperación ya se habían desvanecido.

“¡Qué tristeza me da con él!, ¡tan joven y pasando por esto!”, dijo el sexagenario cuando se estaban retirando ya hacia la sala de descanso. “¡Todos los días se repite esta misma historia!”.

“¿Cuánto tiempo lleva aquí?”, preguntó Aaron, el menor y más nuevo de ellos.

“Como cuatro años, y en ese entonces David tenía veintiuno”, contestó uno de los que caminaba de primero y que había estado presente en aquella oportunidad. “Sus padres murieron meses después de que lo internaran aquí”.

“¿Y a quién llama con tanta insistencia?”, volvió a preguntar el novato.

“¡A Jane!”, le respondió el más alto de los enfermeros.

“Definitivamente, tú tienes la cabeza para que el cuello no te termine en punta”, le reprochó el viejo al de la respuesta obvia, y luego agregó dirigiéndose a Aaron: “Lo que el chico quiere saber es quién es esa Jane, ¿cierto?”.

“Sí, eso mismo: ¿quién es Jane?”, inquirió el joven enfermero.

El jefe lo miró a los ojos y le contestó: “Ese es el problema, ¡nadie lo sabe!”.

De saberlo, le habría dicho entonces que Jane era la chica con la sonrisa más bella que podría ver jamás. Que siempre olía a flores, como si durmiera en un lecho lleno de pétalos de rosas, y que cuando hablaba, realizaba unos gestos con las manos que te hechizaban por completo. Su voz era suave, y sus ojos brillaban tanto que era difícil no mirarlos. Le habría comentado también que por las mañanas, a Jane le gustaba leer poesía, pero sólo en los días pares. En los días impares de cada mes, ella, sin saber por qué, sólo lloraba. Jane había estado llorando el día en que Aaron la conoció.

Dar con la dirección de la casa donde la señorita vivía no le había sido nada fácil. Fue poco lo que pudo descubrir en los archivos del hospital, y menos aún lo que pudo averiguar con los demás enfermeros, que no sabían quién era ella; así que no le quedo otra que investigar sobre Jane con la única persona que, argumentablemente, la conocía.

Una mañana, David abrió los ojos y no tuvo tiempo ni de intentar levantarse: Aaron le tapó la boca con sus manos antes de que el paciente pensara siquiera en gritar. “¡No grites! Yo sólo quiero ayudarte a salir de aquí,” le susurró al oído el enfermero, “pero para eso tengo que averiguar quién es Jane”. No fue mucho lo que el investigador le pudo entender a David por el estado en el que lo tenían los sedantes, pero le pareció haber escuchado que el apellido de ella era “Ivanov” o algo parecido, y que vivía en la calle Madrid entre la 5ta y la 6ta, en una casa sin nombre.

Al contrario de lo que había imaginado, dar con la casa sin nombre había sido sencillo. Le abrió la puerta una bella joven con huellas de lágrimas en sus mejillas, a quien sin titubear le preguntó: “¿Eres Jane?”. “Sí”, respondió la mujer de la hermosa sonrisa, y amablemente lo invitó a entrar.

“Vengo de parte de tu amigo David. Necesita que lo ayudes a probar que no está loco”, le comentó Aaron.

“¿Qué David? Yo no conozco a ningún David. Casi no tengo amigos porque nunca salgo de casa”, le respondió ella.

“¿Cómo que no si él lo único que hace es preguntar por ti?”, insistió el enfermero.

“De verdad no sé de quién me hablas”, aclaró la chica del aroma a rosas. Aaron no podía dejar de verla a los ojos. “¡Qué maleducada soy!”, añadió ella, “no te he ofrecido nada de beber”.

“Estoy bien, gracias”, la tranquilizó él. “¿Me prestas el baño?”.

“¡Sí, claro!”, asintió la anfitriona. “Al fondo a la derecha”.

Y mientras Aaron se dirigía hacia la habitación que quedaba al fondo a la derecha, observó los retratos que adornaban el pasillo por el que caminaba. En todas las fotos aparecía un niño cada vez de una edad diferente, y en ninguna aparecía Jane. En la fotografía más reciente pudo reconocer que el niño era David. “¿Cómo que no sabes quién es David si lo tienes en todas las fotografías que están en el pasillo?”, naturalmente le preguntó a Jane de inmediato.

“¿Cuáles fotografías? En esta casa no hay fotografías porque a mi papá no le gustan”, contestó Jane. “Él dice que en cada foto que te tomas queda retenida una parte de tu alma.”

“Interesante teoría, pero ¿qué son entonces esos retratos que están allí?”, argumentó Aaron señalando a una de las fotografías.

“¿Dónde”, preguntó desconcertada la muchacha.

“¡Allí!”, le indicó el curioso joven prácticamente arrastrándola frente a uno de los cuadros.

“¡Ahí no hay nada!”, repitió Jane una y otra vez.

“La que debería estar en el hospital es ella”, pensó Aaron, y educadamente se despidió de la extraña chica y se disculpó por incomodarla con su insistencia. Fue directo al hospital, había algo raro en todo esto y estaba dispuesto a averiguarlo lo más pronto posible. En los archivos, descubrió que la dirección que aparece registrada como la de David era: calle Madrid entre la 5ta y la 6ta. Sorprendido, se dirigió entonces a la biblioteca del pueblo a ver qué encontraba sobre la familia Ivanov. En la hemeroteca, encontró un artículo de periódico que lo desconcertó por completo. El contenido de dicho artículo cambió su forma de verlo todo.

Velozmente, fue de nuevo a buscar a Jane, pero no había rastros de ella en toda la mansión. Las telarañas cubrían casi todos los muebles, incluidos los retratos. Todo estaba sucio, muy distinto a como lo había encontrado más temprano. Recorrió más de una vez las habitaciones del lugar y no encontró nada relativo a la chica. Aaron se negaba a creerlo, pero las pruebas eran contundentes. En ese instante, un escalofrío comenzó a recorrerle todo el cuerpo. De pronto, un ruido metálico y aterrador se esparció por toda la casa, y la poca luz que había en la habitación, se apagó por completo.

A la semana siguiente, cuando encontraron el cuerpo sin vida de Aaron tendido en el suelo, encontraron también la fotocopia de una reseña periodística en uno de sus bolsillos. La misma decía: “Padre desquiciado decapita a su hija y luego se suicida: Ibrahim Ivanov, quien mantenía cautiva a su hija en su mansión de la calle Madrid, asesinó anoche a su hija Jane, de 19 años, y luego se quitó la vida. El atormentado hombre, quien hizo su fortuna gracias a la fábrica de calzado que fundó, no dejó nota de suicidio.” El artículo fue publicado 50 años antes, el día 22 de Julio de 1955.

Canción para acompañar:

* Radiohead - "Creep".

Película recomendada de la semana:

* "Los Otros" (2001) [9/10] Director: Alejandro Amenábar. Cast: Nicole Kidman.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050623

De cine

Continuando con las cadenas, he aquí la que faltaba:

Primera película que recuerdo haber visto:
- La primera película que me llevaron a ver en el cine fue: "Star Wars, Episodio VI (o III según el orden en que salieron): Return of the Jedi". Es del 83, así que supongo que yo tenía casi 2 años y que de allí salí fan de R2D2. Sin embargo, de aquella ocasión no recuerdo casi nada.
La primera película que vi y que en realidad recuerdo algo fueron "Los Goonies" (1985). Si quieren una película que me recuerde a mi niñez, es esta.


Última película que he visto:
- "Batman Begins". Superó mis expectativas. Es excelente. La recomiendo ampliamente (no tiene nada que ver con las 4 películas anteriores sobre el hombre murciélago).


Próxima película que voy a ver:
- Posiblemente sea Batman de nuevo, o "La Guerra de los Mundos", cuando la estrenen.


Cinco películas que veo muchas veces o que tienen un gran significado para mí:
- Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos (Eternal Sunshine of the Spotless Mind).
- Amélie.
- Perfume de Mujer (Scent of Woman) (Por alguna razón, siempre que la dan la veo de nuevo).
- 21 Gramos.
- Volver al Futuro I, II y III (Back to the Future) (Aquí hago trampa porque son tres).

Menciones especiales: Mi Pobre Angelito I y II (Home Alone), Garden State, El club de la pelea (The Fight Club), The Matrix (la primera nada más), la trilogía del Señor de los Anillos, Big Fish, Despertando a la vida (Waking Life), la Histioria Sin Fin (Neverending Story), Los Goonies, A Little Princess, Manos de Tijera (Edward Scissohands), y otras que no recuerdo en este momento.

-Le paso el testigo a cualquiera que desee seguir con esto.

20050618

Decisiones y consecuencias

Si tuviera que definir lo que es vivir, diría que no es más que tomar una serie de decisiones y afrontar sus consecuencias. Suena sencillo, pero está lejos de serlo.

Estas decisiones, para mí, pueden ser de dos clases: las relevantes y las que no lo son. En este último grupo califican aquellas que no cambiarán tu vida ni la de otros, como por ejemplo elegir cuál sabor de helado vas a pedir, cuál película verás en el cine y cosas por el estilo. En el primer grupo, en cambio, están aquellas decisiones que debes pensar al menos dos veces: las elecciones que afectan el curso de tu acciones directamente y que hasta podría decirse que son trascendentales. Estas son las disyuntivas para las que debemos tomarnos nuestro tiempo y considerar todos los factores pertinentes y todas las posibles consecuencias que esta elección podría acarrear, especialmente cuando afectan también a otras personas. A la hora de enfrentarse con una encrucijada de este tipo, es común cometer dos errores: tomar en cuenta únicamente al presente y no al futuro, y pensar que siempre tendrás una segunda oportunidad en caso de que te equivoques.

La opción que más te convenga ahora no necesariamente es la que más te beneficiará a futuro. Muchas veces es necesario sacrificar ciertas cosas ahora en aras de un mejor povenir. Sin embargo, la mayoría de las veces a las personas sólo les importa su futuro inmediato sin darse cuenta de que tal vez un poco de paciencia les premie mejor tiempo después. Yo prefiero atravesar por un presente dudoso con la esperanza viva de que el futuro será mejor, a vivir un presente decente pero con un porvenir incierto. El problema también está en que son muy raras las ocasiones en las que te das cuenta de que tomaste la decisión equivocada y aun estás a tiempo de retractarte. La mayoría de las veces, no hay segundas oportunidades para hacer una elección.

Por esta razón, es que debemos estar lo más seguros posible de lo que decidimos para poder mantenernos firmes ante las consecuencias. Si el camino no tiene vuelta atrás, no nos queda otra que llegar hasta el final y ver qué pasa. Es importante, no obstante, reconocer cuando nos equivocamos -preferiblemente a tiempo-, para que luego no cometamos el mismo error dos veces. El principal problema de mucha gente es considerar que todo lo que le sucede es culpa de la suerte, de los demás, del gobierno, o del zodíaco; y entonces esperan a que sus problemas se resuelvan también por factores externos. Lo que te acontece es consecuencia directa de tus acciones y sólo una pequeña parte es la que se ve afectada por el azar u otros actores. Si tu trabajo no te gusta, ¿averiguaste bien cuáles eran tus responsabilidades antes de aceptarlo? ¿Has hecho algo para mejorar tu situación laboral o esperas a que se mejore por ayuda divina? Si tu novio o novia te hizo daño, ¿realmente te tomaste el trabajo de conocer bien a esa persona y de lo que es capaz de hacer antes de embarcarte en una relación con ella? Y si lo sabías pero pensabas que la ibas a poder cambiar, ¿nunca consideraste la posibilidad de que no lograras cambiar a esa persona? Cuando las cosas no resultan, debes aceptar también tu parte de responsabilidad, ya que nadie te puso una pistola en la cabeza para que eligieras un determinado camino. Estabas consciente del riesgo que había cuando tomaste la decisión, y si no lo estabas, pues entonces obviamente no consideraste bien todos los factores.

Lo que estoy diciendo es que desde que nos valemos por nosotros mismos, somos lo que somos y estamos donde estamos a raíz de las elecciones que hemos hecho en nuestras vidas. Adónde iremos y en qué nos convertiremos depende también de los caminos que tomemos de ahora en adelante. Deja de culpar a todo lo que te rodea de lo que te sucede y verás que todo comenzará a irte mejor. No digo que factores externos como la política no tengan cierta influencia en lo que nos ocurre, pero básicamente la responsabilidad principal está en nosotros mismos. Piensa bien todo lo que hagas, toma en cuenta cómo se verán afectadas otras personas, no tomes una decisión si no estás dispuesto a soportar las consecuencias, especialmente cuando todo sale mal, y no tengas miedo de equivocarte, porque es de los errores que aprendemos. Ten miedo, más bien, de no querer equivocarte, porque esto puede hacer que dejes pasar grandes oportunidades.

P.D: De música de fondo, se pueden escuchar fragmentos de canciones de Something Corporate. Es sólo temporalmente, ya que no me gusta mucho la calidad del sonido (tuve que reducirla para que no resultase un archivo muy pesado), así que no se asusten aquellos a los que les gustaba más la melodía anterior.


Canción para acompañar:

* Coldplay - "Fix You".

Película recomendada de la semana:

* "Karakter" (1997) [8/10] Película Belga-Holandesa ganadora del Oscar de ese año.


-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050611

Ranas de Papel

Por las noches, me gusta que llueva, porque así puedo dormirme escuchando caer las gotas de agua. Una tras otra, rítmicamente, como si bailasen una canción que sólo ellas escuchan. Me relajan y también me dan una sensación de bienestar al hacerme saber que estoy seguro en la comodidad de mi cama y no mojándome en la intemperie. Algo parecido sucede en la ducha, cuando cierro mis ojos para oír con detenimiento al sonido que produce el agua al golpear contra mi cabeza – grande, dura y sospecho que hueca-, porque siento que podría quedarme todo el tiempo del mundo nada más escuchando… sólo escuchando.

Cuando estoy en un sitio oscuro donde por algún lado se filtre un rayo de luz, me gusta reflejarlo con mi reloj y proyectarlo contra alguna pared o con lo que es mejor: contra el rostro de otras personas. “¡Si eres infantil, Horacio!”, me dicen cuando les encandilo los ojos, y tal vez lo sea, pero el que piensen eso no me va a impedir disfrutar de jugar con estas luciérnagas de mentira. Lo mismo sucede cuando cae entre mis manos una cuerda con cualquier objeto sujetado al otro extremo, porque no puedo evitar girarla una y otra vez. Es infantil, lo sé, pero me divierte hacerlo. De niño creía que si rotaba la cuerda muy muy rápido, podría de pronto salir volando como si fuese un helicóptero. Nunca lo logré, lo que me hace sospechar que esto no es posible, pero pasé muy buenos ratos intentándolo.

También me ganaba el calificativo de infantil cuando estaba en alguna clase aburrida y había una hoja de papel en mi poder, porque me ponía a hacer ranitas de origami. ¿Qué puede entretener más que un batracio de papel brincando en tu puesto? Apuesto a que los que me veían con desdén por parecer retrasado en el fondo se morían de ganas por hacer saltar a la rana ficticia. Hacer aviones igual me agradaba, sobretodo verlos volar – en realidad, ver volar cualquier cosa me gusta: pájaros, frisbees, etc.-, pero la desventaja de estos es que no son muy fieles. Las ranas siempre permanecerán cerca de ti, mientras que los aviones casi siempre aterrizarán lejos de tu puesto.

Caminar en la orilla de la playa mojándote los pies, comerte la mezcla de una torta mientras la preparan –o la masa para hacer galletas-, empujar levemente una silla cuando alguien se va a sentar para que se asuste creyendo que va a caerse, poner varias piezas de dominó una tras otra y hacer caer a la última, ver al cielo un día despejado, lanzarse por una pendiente sobre una caja de cartón, asustar o hacer reír a alguien, obsequiar algo que sabes que a la otra persona le va a gustar, lanzarse por un tobogán de agua, hacer intencionalmente algo trivial que sabes que molesta a otro, jugar con legos, hacer figuras con la sombra de tus manos en una pared, y otras cosas más que seguro olvido son sólo ejemplos de cosas sencillas que hacen que tu vida sea más amena.

Y es que para entretenerse no es estrictamente necesario contar con algo sofisticado. No digo que no la puedas pasar muy bien con un iPod o algo igual de avanzado; pero muchas veces con las cosas más sencillas puedes lograr el mismo objetivo. Sólo hace falta un poco de imaginación…

P.S: La música que suena de fondo es Childhood (1) de Yann Tiersen y pertenece al soundtrack de la excelente Good Bye Lenin (Yann Tiersen es el mismo que compuso la música para Amélie). Si les molesta la música, presionen donde dice "Silent Movie" debajo del header y dejará de sonar.

Canción para acompañar:

* July for Kings - "Normal Life".

Película recomendada de la semana:

* "Finding Neverland" (2004) [10/10] Director: Marc Foster Cast: Johnny Depp, Kate Winslet, Freddie Highmore, Dustin Hoffman.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

20050610

El riesgo de no tomar riesgos

"Si todo fuese fácil, nada valdría la pena", suelo pensar yo.

"Es como un toque de picante que tienen las cosas difíciles que hacen que uno sienta más satisfacción al lograrlas que con las cosas fáciles", me comentó en cierta ocasión una amiga.

Y me dejó pensando: "Si lograr lo difícil nos satisface más, ¿por qué siempre resulta tan tentador tomar el camino fácil, o lo que muchas veces es lo mismo: el camino seguro?" Tal vez sea porque le tememos a los riesgos. Si bien es cierto que la vía complicada es la que, potencialmente, más recompensas nos depara; también es cierto que es la que más riesgos involucra.

Particularmente, nunca le he tenido miedo a arriesgarme; eso sí, siempre y cuando exista una posibilidad real de que las cosas salgan a mi favor. Lo que sucede es que por más dolorosa que sea la caída si fracasas, es mucho más sencillo levantarse nuevamente que superar la incertidumbre de no saber que hubiese pasado de haber tenido el valor de correr ese riesgo. Pocas veces se prensenta la oportunidad de tomar esa decisión nuevamente. En cierto modo, es como ir a un casino y tener la corazonada de que si apuestas al 8 negro en la ruleta vas a ganar. El camino fácil y seguro es ahorrarte el dinero y no apostar nada, mas nunca sabrás qué hubiese pasado de haber seguido a tu instinto. Si en cambio decides jugar, puedes tanto perder como ganar, pero no te quedará la duda, que es lo que más inquieta. Al final todo se reduce a determinar si lo que podrías obtener es tan valioso como lo que podrías desperdiciar, y qué tan factible es obtenerlo. Lo mejor de todo es que en la vida real, esa factibilidad no depende tanto del azar como en el caso de la ruleta, sino en el esfuerzo que nosotros mismos le pongamos a lo que hacemos y a otros factores más tangibles. Lo cierto es que si nunca apuestas, nunca vas a perder, mas... ¿qué emoción tiene llevar una vida así de insípida? El mismo hecho de atreverse ya le da un poco de sazón a la vida.

Muchas veces, es necesario enfrentarse a la posibilidad de perder mucho para poder contar con la oportunidad de ganar en grande, y esto, mis amigos, aplica en todas las facetas de nuestras vidas.

- "Amar es arriesgarse a no ser amado. Tener esperanza es arriesgarse a sufrir. Tratar es arriesgarse a fallar, pero los riesgos deben ser tomados porque el peligro más grande en la vida es no arriesgar nada" [Anónimo]

- "Si no estás dispuesto a arriesgar lo inusual, tendrás que conformarte con lo ordinario" [Jim Rohn]

- "Aquel que se arriesga y falla puede ser perdonado. Aquel que nunca se arriesga y nunca falla es una falla en sí mismo" [Paul Tillich]

- "No es debido a que las cosas son difíciles que no nos atrevemos a hacerlas. Es debido a que no nos atrevemos a hacerlas que ellas son difíciles" [Séneca]

Canción para acompañar:

* Switchfoot - Dare you to move
* 7th Standard - You Decide (versión acústica)

Película recomendada:

* "Sideways" (2004) [8/10] Director: Alexander Payne. Cast: Paul Giamatti, Thomas Haden Church, Virginia Madsen.

-H.G.

20050604

Un Paseo en Motocicleta

"Summertime and the wind is blowing outside in Lower Chelsea
And I don't know what I'm doing in the city
The sun is always in my eyes
It crashes through the windows
And I'm sleeping on the couch
When I came to visit you
That's when I knew that I could never have you
I knew that before you did
Still I'm the one who's stupid
And there's this burning, like there's always been
I've never been so alone
And I've never been so alive

Visions of you on a motorcycle drive by
The cigarette ash flies in your eyes and you don't mind
You smile
And say the world doesn't fit with you
I don't believe you
You're so serene
Careening through the universe, your axis on a tilt
You're guiltless and free
I hope you take a piece of me with you
And there's things I'd like to do that you don't believe in
I would like to build something
But you'll never see it happen
And there's this burning, like there's always been
I've never been so alone, and I've never been so alive

[break]

And there's this burning, there is this burning
Where's the soul, I want to know
New York City is evil
The surface is everything, but I could never do that
Someone would see through that
And this will be the last time we'll be friends again
And I'll get over you and you'll wonder who I am
And there's this burning, just like there's always been
I've never been so alone alone
And I've and I've never been so alive
So alive

I go home to the coast
It starts to rain
I paddle out on the water, alone
Taste the salt and taste the pain
I'm not thinking of you again
Summer dies and swells rise
The sun goes down in my eyes
See this rolling wave
Darkly coming to take me home
And I've never been so alone
And I've never been so alive"

Lo anterior es la letra de mi canción favorita: "Motorcycle Drive By" de Third Eye Blind. Todavía recuerdo la primera vez que la escuché un día de 1998, el mismo día que compré el disco. El cual, dicho sea de paso, no me fue nada fácil de encontrar. Compré el álbum por “Semicharmed Life”, canción que pegaron bastante y que estoy seguro de que han escuchado aunque no les suene para nada el nombre, y por una o dos canciones más que había oído. Por eso fue una muy grata sorpresa para mí cuando en la pista número 13 comenzó a sonar la canción con la que comienzo este post.

En esa época, estaba comenzando la universidad y me estaba adaptando a vivir en una nueva ciudad lejos de casa. Más de una vez me permitió este disco distraerme y superar la nostalgia de aquellos primeros días. Ahora cuando lo escucho, recuerdo también las sensaciones de entonces. Vivo de nuevo en 1998.

Lo maravilloso de la música –además de marcar una época en tu vida-, es que tu percepción de la misma puede cambiar con el paso del tiempo y particularmente en lo que a la letra respecta: la interpretación que le des puede ser diferente cada vez que la escuches. Especialmente si tu artista preferido es un compositor de verdad y no un especialista en mercadotecnia. Confieso que al principio, “Motorcycle Drive By” me gustaba más que todo por el aspecto musical -lo que decía la canción para mi era cualquier cosa-, pero con el paso del tiempo y a medida que he madurado, me he quedado encantado más y más con el contenido de la canción. Tal vez sea porque ahora sí puedo identificarme con ella.

Stephan Jenkins, vocalista y líder del grupo, escribió esta canción a partir de unas notas que hizo en su diario. Trata sobre una amiga de la que él estaba enamorado pero que no sentía lo mismo por él. Stephan sabía que no tenía esperanzas y por eso cuando la iba a visitar a Nueva York (él es de San Francisco), se sentía tan sólo pero al mismo tiempo tan vivo. Al final él sabe que lo superará todo y que tal vez hasta sea lo mejor para él que las cosas ocurran de ese modo (no se lleva bien con el ambiente neoyorquino), pero igual no se arrepiente de haberse enamorado de ella porque sentir eso que lo quemaba por dentro le permitió darse cuenta de lo vivo que estaba. La gente le teme muchas veces a sufrir, pero no deberían, porque una vez superado el dolor (que siempre se supera), terminan siendo mejores personas de lo que eran al principio; porque, lamentablemente, la gente aprende de las caídas mas no de los triunfos. ¿Quién no ha pasado por algo al menos ligeramente parecido?

Yo soy de los que piensa que no existe tal cosa como buena ó mala música (ni siquiera la de Britney), sino que simplemente existe lo que te gusta y lo que no, por lo que debemos respetar los gustos de cada quién. Así que, no importa si prefieres la salsa, el jazz, la cumbia, el rock, el punk, el flamenco, la música barroca, la lambada o la macarena; busca algo que te guste escuchar más que cualquier otra cosa y conviértelo en algo tuyo –mi consejo es que sea algo con una buena letra pero no es imprescindible-; y verás que con el tiempo cada vez que lo escuches disfrutarás de experimentar de nuevo ese carrusel de emociones que alguna vez sentiste.
De verdad siento pena por las personas que dicen que no les gusta la música de ningún tipo. ¿A quién podría no gustarle un paseo en motocicleta?

P.D: Stephan Jenkins produjo y escribió algunas canciones del último disco de nu novia actual: Vanessa Carlton. Se nota la diferencia respecto al disco anterior. Chequeen la letra de White Houses.

P.D: Hoy fue día de 2x1.

P.D: Esta semana le fue detectada leucemia a Andrew McMahon, vocalista y líder de Something Corporate. Sin embargo, los médicos esperan una total recuperación. ¡Esperemos que sí!

Dedicado a Mariú, quien por alguna razón se empeñó en que escribiese algo sobre música. Espero haber llenado tus expectativas!

Canción para acompañar:

* Es obvio cuál.

Película recomendada:

* "Les Choristes" (2004) [11/10] Director: Christophe Barratier. Cast: Gérard Jugnot.

-H.G.

En el cielo

El retrato de algún famoso para él desconocido colgaba de una pared distante. El sonido de los granos de maíz emocionados por salir de la caldera reinaba en el ambiente. Todos en la cola estaban atentos al momento en el que se abrieran las puertas de la sala para poder entrar. Él no... Él solamente estaba atento a ella.

Le maravillaba que esa chica pareciera absorta en otro mundo, lleno quizás de aves de colores y bailarinas mágicas; y también que de vez en cuando mientras hablaba sola se emocionaba pensando en quién sabe qué cosa. “¡Es de otro mundo!” dijo para sí él cuando, de pronto, la gente comenzó a entrar al recinto donde se proyectaría la película. En medio de la confusión la perdió de vista, por lo que se resignó a no volverla a ver y a buscar dónde sentarse. Le desagradaban los extremos, razón por la cual buscó un puesto en el medio, ni muy arriba ni muy abajo, ni muy a la derecha ni muy a la izquierda, sencillamente en el medio. Fue un milagro que lograse sentarse sin derramar una sola gota de su bebida mas no pudo evitar que se le cayeran unas cuantas golosinas. Aun se estaba acomodando en su silla cuando escuchó a alguien preguntarle: “¿Está ocupado ese asiento?”. Para su sorpresa era ella, y sin saber cómo, encontró la manera de responderle que estaba libre.

La joven de otra galaxia se sentó entonces a su lado. Tenía mucha gracia y estilo, de eso se había percatado él desde el principio y lo confirmaba ahora mientras la veía ponerse cómoda en su asiento a la vez que en su mente sonaba una y otra vez una canción de Goo Goo Dolls. La función estaba a punto de comenzar, pero en ese momento a él le importaba poco si no empezaba nunca.

De reojo, una vez iniciada la película, él la observaba calladamente. Ella tenía su cabeza inclinada un poco hacia delante y los ojos bien abiertos, como para no perderse ningún detalle de lo que ocurría en la pantalla. De lo que él no se perdía ningún detalle era de lo que ocurría a su lado, porque no podía dejar de mirarla. Inclusive cuando ella se levantó para ir al tocador él la observó alejarse y le dio risa que sin querer pisara a una señora unos cuantos puestos más a la izquierda. Aún cuando cometía una torpeza, la chica conservaba intacta su gracia. “¿De verdad todo es tan perfecto?”, se preguntaba incrédulo el joven mientras ella estaba ausente. Algo debía estar mal, porque a él no se suponía que le pasaran estas cosas. “¿Será que morí mientras dormía y ahora estoy en el cielo?”, pensó, y decidió entonces averiguarlo contando los números sin respirar: “Uno, dos tres…, ocho, nueve, diez…, diecinueve, veinte, veintiuno, ¡Ya!”, dijo mentalmente. Se alegró de haberse quedado sin aire, porque eso significaba que aun estaba vivo, todo era real. Mas no había terminado de asimilarlo cuando regresó la causa de su estupefacción. “¿Me perdí de algo bueno?”, le interrogó apenas se sentó, pero él no sabía la respuesta: había estado demasiado concentrado en averiguar si estaba vivo como para saber qué había ocurrido en la película. “No, nada”, fue lo único que se le ocurrió decirle, y ella se limitó entonces a darle las gracias.

Y la canción de Goo Goo Dolls sonaba ahora más fuerte en su cabeza. Y la imagen de ella seguía formándose cada vez más frecuentemente en su retina. Todo continuó de la misma forma el tiempo que duró la proyección. Él estaba consciente de que si quería saber lo que ocurría en la película tendría que volverla a ver otro día.

Cuando acabó todo, ella se levantó de su sitio para dirigirse hacia la salida. Él la siguió poco después. La acompañó todo el tiempo en el que sus caminos fueron paralelos, mas no tuvo más remedio que verla partir cuando tomó un rumbo totalmente diferente al que él debía tomar. Pronto la dama desapareció, y él tuvo que conformarse con observar la imagen de ella que le había quedado grabada en la memoria. Estaba vivo, ahora más que nunca se daba cuenta... pero no había estado en el cielo después de todo.

Canción para acompañar:

* Goo Goo Dolls - "Iris"

And I'd give up forever to touch you
'Cause I know that you feel me somehow
You're the closest to heaven that I'll ever be
And I don't want to go home right now

And all I can taste is this moment
And all I can breathe is your life
'Cause sooner or later it's over
I just don't want to miss you tonight

And I don't want the world to see me
'Cause I don't think that they'd understand
When everything's made to be broken
I just want you to know who I am

And you can't fight the tears that ain't coming
Or the moment of truth in your lies
When everything feels like the movies
And you bleed just to know you're alive

And I don't want the world to see me
'Cause I don't think that they'd understand
When everything's made to be broken
I just want you to know who I am

Película recomendada:

* "Spanglish" (2004) [9/10] Director: James L. Brooks. Cast: Adam Sandler, Tea Leoni, Paz Vega.

-¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.