20080216

El dilema del buen samaritano

La vida es agridulce: tiene sus momentos buenos y también sus malos. Algunas veces, estos últimos se tornan los más frecuentes y poco a poco drenan toda la alegría que podíamos haber tenido. En estos casos, pocas cosas ayudan más que contar con un buen amigo.

Y no se trata de que ese buen amigo vendrá a solucionar todos los problemas que nos aquejen. La mayoría de ellos ni siquiera tendrán solución o escaparán de nuestro control, pero es que simplemente el hecho de poder hablar con alguien que nos apoya, que nos entiende, que ha pasado por lo que estamos pasando o que al menos nos conoce lo suficiente para saber cómo nos estamos sintiendo; ya nos ayuda muchísimo. Si además, esa persona nos puede dar un buen consejo, pues mejor todavía.

También habrá ocasiones en las que somos nosotros quienes tenemos que servirle de apoyo a alguien más. Ser ese buen amigo para otra persona. Y es aquí donde se me presenta una duda. ¿Qué pasa cuando sabemos que alguien cercano a nosotros pasa por un mal momento, pero no nos pide ayuda? Algunas veces, por mucho que querramos arreglar al mundo, puede caer muy mal la ayuda no solicitada que le deseamos brindar a un amigo. ¿Qué es lo correcto: respetar el espacio de los demás aunque eso signifique ver cómo se hunden en sus tribulaciones, o intervenir y auxiliarlos sin el consentimiento de ellos?

He allí el dilema.

9 comentarios:

María Julia dijo...

Para mí los amigos siempre fueron algo sumamente importante en la vida. Recuerdo un exámen final de inglés en el que me preguntaron que cosas eran las mas importantes de la vida según yo y al responder que una de las cosas mas maravillosas de la vida son los amigos me miraron raro y ese día comprendí que no cualquiera tiene el privilegio de sentir lo que yo siento cuando veo a mis amigos y los abrazo con fuerza, quizás sin poder solucionar sus problemas pero si brindándoles toda mi calidez.

J dijo...

algunas veces solo saber que uno tiene un amigo alli, solo saberlo...es una gran ayuda! Aunque ese amigo no pueda solventar y aunque ese amigo nos vea hundirnos sin poder hacer nada. Solo saber que "esta" ya es suficiente...

Ivana Carina dijo...

Hi "Eich"!!! ;)

Muy buen post!!!!

Y.... ¡Qué buena pregunta, H!!!

Pero que difícil es responderla....
Creo que depende de nuestro amigo y de que tipo de problemas tenga....

Por algo son nuestros mejores amigos o al menos con los que tenemos cierta afinidad....

Repito, tiene mucho que ver la situación y hasta donde podemos ser útiles sin que nos pidan ayuda....

Me encantó venir a verte!!!

Un beso!!!♥♥

Anónimo dijo...

He pensando varias veces sobre este asunto. Por encima de todas las dudas expuestas en tu post, quien dice que tenemos la respuesta correcta?

Aunque podamos conseguirla para un problema propio, no significa que sea la correcta para nuestro amigo, no importa cuan bien lo conozcamos, lo que es mas, cuantas veces hemos estado en lo correcto tratando de resolver nuestros propios problemas?

A pesar de todo, pienso que la mejor opcion es decirle lo que pensamos sin dejar nada por dentro.

Digo esto porque he tenido el privilegio de contar con amigos que sin importar lo que digas siempre tomaran en cuenta tu buena intencion, y asi no aplique el consejo en su caso, pensaran sobre el con detenimiento, despues de todo, no estas cambiando nada directamente en su vida, es solo una idea, y tomada apropiadamente, puede generar otras.

Entre esos, cuento con el compadre conocido como la tortilla gallega. Es un orgullo ser llamado su amigo.

Mi primer post aca, un abrazo. Dan.

Anónimo dijo...

Yo he sido en mi vida muy afortunado definitivamente, porque he tenido la bendicion de tener a cuatro grandes amigos de esos que duran para siempre, no matter what.

A pesar de que no hablo con ellos a pesar de la diferencia horaria (Currently living in the Down Under), siempre los tengo presente y de verdad quisiera verlos juntos alguna vez en un futuro muy proximo.

Se les extrana con carino.

Samuel.

Anónimo dijo...

muy buena tu disertacion, la cuestion es que el buen samaritano ni siquiera era amigo del que ayudo... entonces muchas veces en la vida tenemos amigos maravillosos que de repente estan tan ocupados en sus propio rollos que no ven a su amigo que esta tirado en el piso, pero creo que el dador de la vida te da la oportunidad de que pase a tu lado un buen samaritano....

Me gusta mucho como escribes. te consegui buscando cosas de mi pais... deberias colocar todas tus historias en un libro y publicarlas. De verdad creo que eres muy pero muy buen escritor... tal vez el nuevo Gabo? pero menos autoctono o Gallegos del siglo 21? no se, el tiempo lo dira... estare pendiente. Bendiciones,
Lucy

MafitA dijo...

Creo que algunas veces, solo con estar ayudamos mucho...

Esto depende mucho del problema y de la persona pero yo soy una persona que me cuesta dejarme ayudar y mis amigos muchas veces con solo demostrarme que estan conmigo, me ayudan...

Tambien hay cosas que hay que saberlas decir porque un amigo no es el que te complace y te acompaña en todo sino tambien ese que te dice en donde estan tus errores y en como puedes corregirlos..Creo que todo se puede hablar si se busca la forma y el momento correcto!!

Es mi manera de ver la amistad, no se.... Un abrazo grande!

ROMANO dijo...

Un amigo jamás se pierde -escuché decir- lo que se pierde es el contacto. Si necesitas ayudar a alguien aunque te odie, ayúdalo, pues sus hijos lo agradecerán. Si no tienen hijos, su familia lo hará, y si está solo en el planeta pues al menos el aire te sabrá susurrar que rescataste una vida que valía la pena :)

Dios te bendiga!

P.D: muy hermosa la pieza de Yann Tiersen, esa pieza le gusta mucho a un amigo y gracias a él conocí a ese excelente compositor :)
*llegado desde veneblogs y contento por toparme con tu blog!

H.G. dijo...

Disuclpas por la tardanza en responder. Muchas gracias a cada uno de ustedes por tomarse la molestia de dejar un comentario. Cada quien aportó cosas muy ciertas.

Sólo quiero aclarar algo, yo no me refería en el post a resolverle los problemas a nuestros amigos. Muchas veces esto simplemente no es posible. Más bien, me refería a hacerles saber que estamos allí. Ofrecerles nuestros hombros para que lloren en ellos si es necesario.

Un abrazo!