20070204

Días de Primer Mundo

Dos huevos en la sartén. Dos rebanadas de pan en la tostadora. Un pensamiento en su mente. Quince minutos para desayunar. Tenía calculada la hora exacta a la que debía de salir de su apartamento para poder llegar justo antes de las 8:30 a la estación de trenes. Siempre cogía el tren que partía a esa hora.

Veintidos minutos le tomaba al ferrocarril llegar a su destino y siete le tomaban a él llegar a su puesto de trabajo. Cuando el reloj marcaba las nueve de la mañana, Simón ya se encontraba frente a su PC leyendo sus correos, retomando las actividades que había dejado inconclusas el día anterior y que volvería a dejar inconclusas a la hora del almuerzo.

"Hi! How are you?", saludaba cortésmente a los compañeros que se encontraba a medida que caminaba hacia la sala de los microondas. Al principio, le chocaba mucho tener que hablar en un idioma distinto al que predominaba en sus recuerdos, pero ya se había adaptado un poco. Ocho minutos calentaba en el horno la comida que la noche previa se había cocinado él mismo. No sabía ni remotamente parecida a la que su mamá le preparaba en otros tiempos, mas al menos cumplía la función de alimentarlo. Prepararse su almuerzo le permitía disminuir los gastos. Tenía que ahorrar lo suficiente para poder llevarse a su familia con él.

A las cinco en punto, todo el mundo interrumpía lo que hacía y se iba a su casa. Simón también. En menos de cuarenta minutos, ya se estaba bajando del tren que lo devolvía a la zona donde quedaba su piso. Si el clima se lo permitía, él prefería caminar desde la estación de trenes hasta el edificio donde vivía. Incluso tenía contados los pasos que esto le tomaba.

Alrededor del paso número 46, Simón cruzaba frente al Teatro Principal de la ciudad. A veces, el estreno de una película se produciría allí y podía ver al remolino de gente aguardando la llegada de los actores. Otras veces, realizaban conciertos de bandas que él no conocía, pero que estaba seguro que a sus amigos les habría encantado haber asistido. "¡Qué lástima que no estén aquí!", algunas veces se lamentaba, y luego continuaba con su camino.

Ya en su hogar, preparaba su cena y el almuerzo del siguiente día. Se conectaba a internet para hablar con su madre que se encontraba a quince horas de distancia, y luego veía algo de tv para relajarse un rato. Lamentablemente, relajarse le costaba mucho últimamente, porque lo agobiaba un pensamiento que persistía en su mente día y noche: "¿Soy feliz?".

"¡Claro que sí!", se repetía a si mismo, aduciendo que vivía en un país de primer mundo seguro y estable, laborando en algo acorde con su profesión y recibiendo un salario mayor del que recibiría en su país. ¿Cómo no iba a serlo?

Sin embargo, en sus adentros sabía que algo le faltaba. A veces, tenía ganas de hablar con alguien que le entendiera realmente o le provocaba salir a pasear por la ciudad, mas no tenía con quién hacerlo. La gente en el lugar donde se encontraba era muy cordial y amable, pero también era muy distinta a él. Tenía muchos conocidos en la región, aunque nunca como los amigos que había dejado atrás, los que de verdad lo conocían tal y como él era. Tampoco tenía a su familia consigo, con la que podía apoyarse en los momentos de flaqueza. En los momentos de depresión, sabía que estaba sólo.

Cuando partió de su tierra, pensó que sería más fácil todo. Que le sería sencillo sustituir a sus viejos amigos en su nuevo mundo, y que el vacío producido por la lejanía de sus familiares podría ser llenado en gran medida por la presencia de su novia, quien ya había emigrado. Pero hay un problema con dar las cosas por sentado y es que nada en el futuro está escrito. Podemos hacer muchos planes siempre, mas debemos estar preparados por si nada sale como pensábamos, porque lo peor que podría pasar... algunas veces ocurre.

En su afán por vivir bien, Simón ignoró que en la vida es mejor tener un poco de todo, que mucho de algo. La buena noticia para él es que, a pesar de que no hay vuelta atrás, la vida continúa y puede luchar por mejorar su situación. En sus manos está no cometer el mismo error.

Son las 7:00 am cuando suena de nuevo el despertador de Simón. Otro día más que comienza de la misma manera que el anterior. Otra oportunidad más para demostrar que algo hemos aprendido.


Canción para acompañar:

* Snow Patrol - "Open your eyes"


- ¡Qué disfruten sobrevivir una semana más!

-H.G.

8 comentarios:

Eduardo dijo...

Exactamente pro eso le temo a la emigración.

Pero... oye, prefiero pasar por unos momentos de soledad y angustia para luego disfrutar de buen estilo de vida en el futuro.

Creo que no puedes empezar del todo bien en un país nuevo, con gente nueva, idioma nuevo, todo diferente.

Además comenzar nunca es fácil, y menos en esas circunstancias.

Pequeños Sacrificios pues...

Saludos! Que estes bien!

H.G. dijo...

Hola Eduardo!

Ante todo quiero aclarar que este no fue un post anti-emigración, ya que sería hipócrita de mi parte debido a que me gustaría emigrar de aquí pronto.

El post fue en contra de tomar decisiones sin evaluar todas las posibles consecuencias ni considerar que pasaría si tal cosa sucede de esta forma y no de aquella otra. También está en contra de sólo tomar en cuenta los aspectos económicos y no los personales a la hora de tomar esa decisión.

Si quieres y puedes emigrar, no hay ningpun problema, pero si puedes hacerlo en compañía de familiares y amigos, entonces haz lo posible porque así sea. La soledad te hará más difícil todo, sobretodo si tomas en cuenta que en una cultura y sociedad diferente, te será mucho más cuesta arriba hallar buenos amigos

Saludos y que estés bien tú también!

Jiral dijo...

Hey! como siempre, un placer para mi leer las cosas que escribes... me sentí totalmente identificada, la soledad me da un miedo terrible, aunque sigo creyendo que la posibilidad de vivir en un lugar donde pueda conseguir mis metas vale la pena el sacrificio... los amigos de verdad siempre estarán allí, no importa la distancia...

espero que hablemos pronto, cuidate!

Jiral

H.G. dijo...

Hola Jiradín! Gracias por dejar un comentario! Veo que ya tienes cuenta en blogger, ahora chequeo qué tienes por allí.

Por supuesto que conseguir tus metas vale la pena muchos sacrificios y es cierto que los verdaderos amigos siempre estarán contigo no importa la distancia, pero siempre y cuando tu no hayas dejado de tenerlos en cuenta, sobretodo cuando hacías tus planes. Lo que pasó con la persona del post, es que le dio la espalda a sus amigos de verdad pensando que en el lugar adonde iba, le sería fácil encontrar más.

Saludos!

CURRUSA dijo...

El detalle está en que nosotros tenemos el corazón arraigado a donde pisan nuestros pies. Y si nos vamos a otro lugar ese corazón se queda allí en nuestra tierra, sintiéndonos imcompletos en ese nuevo lugar que tanta estabilidad social y económica nos puede brindar, pero siempre va a faltar algo... llámese familia, amigos, ammores, por ese sentido de pertenencia tan arraigado que tenemos, de que "no hay lugar como el hogar".

Saludos!!! ;-)

Psique dijo...

Siempre me ha parecido que emigrar no es fácil y mucho menos si te vas sólo y a un pais con otro idioma. Pero a veces las oportunidades se presentan sin mucha opcion de poder tener todo lo que te haga más fácil el cambio.

Sin embargo "Podemos hacer muchos planes siempre, mas debemos estar preparados por si nada sale como pensábamos" , esta frase lo dice todo y eso puede pasar para bien y para mal. Gracias por esta frase!!!

Saludos!

Zalucita dijo...

Parece que cuando vas por una riqueza, pierdes la verdadera...
Un escrito lleno de recuerdos, que me trajo tristeza y algo de nostalgia.
Gracias por esta bella fabrica de sentimientos! =)

Un beso.

Saucisse dijo...

Pereciera que me estuvieras viendo por un huequito...

Mierda!!